Reflexiones Electorales 2018

By on mayo 10, 2018

Editorial

FOTOGRAFÍA ANÓNIMA, MULTITUD REUNIDA EN EL ZÓCALO A LA ESPERA DE FRANCISCO I. MADERO, 7/JUN/1911. © (INV. 36227) SECRETARÍA DE CULTURA.INAH.SINAFO.FN.MX

FOTOGRAFÍA ANÓNIMA, MULTITUD REUNIDA EN EL ZÓCALO A LA ESPERA DE FRANCISCO I. MADERO, 7/JUN/1911. © (INV. 36227) SECRETARÍA DE CULTURA.INAH.SINAFO.FN.MX

Del Partido Antireeleccionista de Don Francisco I. Madero, cuyos propósitos se cumplieron en inicios del siglo precedente, al sistema de partidos ahora, un siglo después, hay una distancia abismal en propósitos y acciones.

En los comicios por venir, la No reelección es un hecho y aquel otro texto de “Sufragio Efectivo” está por validarse o anularse.

Los principios de la Revolución Social Mexicana, con su millón de muertos, que se pretendió incorporar en un partido político, han pasado por un revisionismo constante que tomó cuerpo en el PRM (Partido de la Revolución Mexicana), en el PNR (Partido Nacional Revolucionario) y continuó en el PRI (Partido Revolucionario Institucional). En cada caso, más que Revolución, ha ido creciendo la involución.

Desde aquel PRI integrado por tres sectores –Agrario, Obrero y Popular– se mantienen estas denominaciones que, con el transcurso de los años y el fallecimiento de los liderazgos auténticos, están actualmente ayunos de contenido.

El sector obrero, con sus numerosos sindicatos afiliados, ha venido recibiendo servicios oficiales insuficientes o deficientes, vegeta con salarios inadecuados o mínimos, prestaciones sin actualizar, e incluso las bases de sus pensiones y jubilaciones se encuentra en alto riesgo por el manejo financiero de los fondos.

Del sector agrario, quizá el más golpeado por los desafíos de la nueva burguesía empresarial, el abuso de las trasnacionales, y la insuficiencia de apoyos para la producción del campo, es el sector con más desgaste y sus integrantes carecen de fuerza para pelear sus derechos históricos. Un gran número ha emigrado del país para ocuparse en el vecino del norte, donde ahora se inician presiones latentes de expulsión por un gobierno incomprensivo del problema social de esta mano de obra de gente humilde explotada en USA.

El sector popular, alojado en zonas urbanas y cabeceras municipales, anda en pauperización creciente debido a falta de servicios sociales, mezcla de carencia de empleos, alto costo de la vida, cambios en las estructuras sociales, violencia y vicios crecientes que aumentan día a día el margen de inseguridad nacional.

Y si a ese panorama crítico se suman las contingencias externas e internas que asoman con el brusco cambio de dirigencia nacional en el partido mayoritario, el PRI, al margen del rigor de los estatutos –favoreciendo los nombramientos sin consenso y la nominación de un candidato para Presidente de la República de origen político ajeno que la membrecía internamente rechaza, aunque aparentemente lo acepta–, las bases comienzan a manifestar su enojo en la forma en que han aprendido a hacerlo: fingiendo conformidad, pero votando en contra, al fin que el voto es secreto.

Esas pérdidas de visión política en la alta dirigencia han permitido que, en forma secuencial, dos presidencias sucesivas de principios de siglo pasasen a manos del más antiguo partido de oposición, el PAN, y grandes núcleos de antiguos simpatizantes o grupos se integren en otros partidos emergentes.

Actualmente, sin superar sus problemas propios, una alianza de partidos disímiles aun no ha conseguido respuestas notables.

Esperemos que las elecciones del 1° de julio de 2018 definan fielmente la voluntad y vocación supremas del pueblo mexicano.

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