Ready Player One, de Steven Spielberg

By on abril 5, 2018

Cine

Ready Player One_1

Cuando escribí la reseña del libro de Ernest Cline (en este enlace), mencioné cerca del final que los derechos habían sido adquiridos por Steven Spielberg, y que pronto tendríamos un filme. Pues bien, la semana pasada se estrenó en nuestras pantallas Ready Player One, el filme, y déjenme decirles que es un viaje retro de enormes y épicas proporciones, uno en el que la nostalgia predomina, pero en el que la tecnología juega un papel primordial.

Si bien en la pantalla observamos un bufet de recuerdos y escenas magistralmente ensambladas para apelar a nuestra memoria individual, quisiera pensar que el director también quiso hacer una llamada de atención a las generaciones que controlarán el futuro de nuestra especie, haciendo aún más evidente un elemento que el autor del libro en que se basó el filme: nada sustituye la interacción entre los humanos, y eso Spielberg lo deja bien claro cuando llegamos al clímax de la película, y hasta la escena final.

Desde las escenas iniciales –al compás de la canción Jump, de Van Halen, de 1984– con las que conocemos el contexto en el que vive el héroe Wade Watts/Parzival, Ready Player One nos hace suspirar y maravillarnos conforme vamos reconociendo esos iconos culturales que adquirimos a lo largo de nuestras vidas. Los “uuuh” y los “aaah” eran constantes, y provenían de la gran cantidad de jóvenes que nos acompañaban en la sala (a los que agregué los míos), conforme identificaban personajes de videojuegos que estoy seguro conocieron, y con los que interactuaron, en su infancia. Y, para mi deleite, Spielberg agrega homenajes a diversos directores de cine de los cuales aprendió algunos trucos. En particular, las escenas en homenaje a Kubrick son un agasajo, y presentadas en un contexto totalmente diferente al cual utilizó el laureado director, lo que las hace inolvidables.

Es posible que en semejante obra vorágine visual se pierda de vista la crítica social que fielmente respeta Spielberg y que se esconde detrás de las acciones del grupo rebelde liderado por Art3mis, así como los motivos subyacentes en su interacción con OASIS, o las intenciones monopólicas del grupo IOI, pero los temas y la trama reflejan hasta cierto punto el grado de degradación de la sociedad en esos días de 2040 (que no se desvían gran cosa de lo que observamos en nuestra sociedad actual), que prefiere el placer momentáneo y la gratificación inmediata que le ofrece la plataforma creada por Halliday, descuidando aspectos tan fundamentales como la alimentación, la educación y, lo más importante de todo, la interacción humana.

T.J. Miller (I-R0k), Ben Mendelsohn (Sorrento), Tye Sheridan (Wade), el director Steven Spielberg, Olivia Cook (Samantha), el guionista Zak Penn, y el autor Ernest Cline.

T.J. Miller (I-R0k), Ben Mendelsohn (Sorrento), Tye Sheridan (Wade), el director Steven Spielberg, Olivia Cook (Samantha), el guionista Zak Penn, y el autor Ernest Cline.

Ready Player One es una película que es tal vez un 85% digital, pero hay que reconocer que esto no la demerita en momento alguno. Las pocas escenas en el mundo real están hechas con la intención de mostrar cómo los humanos también son capaces de cosas grandiosas al despojarse de sus avatares, sobre todo cuando se trata de defender lo que para ellos es un medio de vida. El guion, escrito por Ernest Cline (el autor del libro) y Zak Penn, respeta en gran medida la obra literaria, mas no al 100%. La banda sonora también apela a nuestra memoria, y contribuye en gran medida a las exclamaciones de los asistentes.

No revelaré mayores detalles acerca de los personajes que ayudan a Parzival/Wade y a Art3mis/Samantha, pero baste decir que participan activamente tanto en el mundo de OASIS como en el físico, y que su rol es crucial para lograr el objetivo final. Hay un avatar que se roba la película, a mi juicio, y es el “malo”, pero nos hace reír en todas sus intervenciones: I-R0k, que desde el nombre ya nos deja ver su personalidad. No lo pierdan de vista.

Si tiene la oportunidad de verla en 3D, véala en ese formato para disfrutar mejor la experiencia visual. Eso sí, le advierto que tendrá que ver esta película más de una vez: la cantidad de detalles en cada una de las secuencias se lo merece y, es más, estoy seguro de que se quedará con las ganas de ver un poco más de ese “personaje”, o de ese elemento que identificó en la pantalla, y que recuerda haber visto antes en otro filme. Ese es otro de los dones como director de Spielberg: su atención a los detalles.

En resumen, durante poco más de dos horas Ready Player One nos hace disfrutar la magia del cine y de una buena historia, contada por un genial director que logra que nuestra atención no se centre únicamente en la pantalla del cine. Nos transporta incluso más allá: nos lleva a la pantalla de nuestros recuerdos.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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