¿Que está sucediendo con el Planeta Tierra?

By on octubre 12, 2017

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¿Que está sucediendo con el Planeta Tierra?

Esta reflexión sucede por las últimas circunstancias que han sucedido en México, en particular, y en los Estados Unidos: ciclones peligrosos, sismos. En el trayecto de mi vida he visto esos fenómenos, pero es mi intuición que los niveles de peligrosidad han estado aumentando. Ahora bien, ¿qué está sucediendo en la Tierra, en sus entrañas, en su atmósfera, que los fenómenos climatológicos cada vez son más peligrosos?

Hace 50 años, aproximadamente, no se hablaba del cambio climático, de la capa de ozono y su deterioro; el mundo estaba ensimismado en sus problemas, guerras, en la geopolítica y el reparto del mundo por las grandes potencias.

Es hasta 1979, en la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, en Ginebra, Suiza cuando se comienza a considerar el cambio climático como una amenaza real para el planeta. Pero ¿qué es el cambio climático? M. Becerra y Henry Mance, en su libro “El Cambio climático: lo que está en juego”, plantean que el fenómeno en estudio se debe al efecto invernadero y lo que lo ha causado es el consumo de combustibles fósiles – petróleo y carbón– y la deforestación.

Las consecuencias, según los expertos del cambio climático, son:

  • Incrementos del nivel del mar
  • Aumento de la temperatura promedio de la superficie terrestre
  • Aumento de la temperatura oceánica
  • Disminución de extensión de los niveles de hielo y nieve
  • Cambios en los patrones de precipitación pluvial
  • Aumento de los eventos extremos
  • Acidificación oceánica

¿Qué ha pasado que el planeta se ha estado deteriorando, y hasta años recientes se comienza a hablar de la posibilidad del Apocalipsis?

Conociendo cómo se ha desarrollado la humanidad, cómo ha prosperado, tal vez podamos visualizar lo que ha pasado que al día de hoy estamos en una encrucijada.

Desde sus inicios hasta la era feudal, siglos XIV y XV, las estructuras socioeconómicas de producción de la humanidad no eran masivas, no había las unidades- Estado que amalgamaran las provincias, los feudos y las monarquías; era necesario unirlas en una entidad política para dar la pauta al mercado nacional, premisa importante para la comercialización masiva. ¡¡Era importante vender a muchos!!

Esta condición geopolítica dio pauta al desarrollo del sistema de producción capitalista: la propiedad privada de los medios de producción y la creación de los mercados nacionales sentaron las bases para poder producir masivamente. La revolución industrial, cuya cuna fue Inglaterra, fue el broche de oro del sistema para que se pueda desarrollar.

Sin embargo, también surge la contradicción inherente al sistema: el despilfarro masivo y la contaminación.

En un principio, la contaminación era marginal, de poca importancia. Con el afán de la ganancia como el motor principal del sistema, se comenzó a extraer de la naturaleza los recursos necesarios para convertirlos en materias primas indispensables –entre ellos la madera– generando deforestación, y un uso masivo del agua, que con el paso del tiempo fue haciéndose más cara para el uso entubado para las grandes ciudades, que a su vez fueron creciendo a medida que sus mercados se fueron volviendo nacionales. Sin embargo, esos recursos que se extraían no fueron reponiéndose, ya que su costo era cero para las empresas; y lo que no cuesta y no tiene valor de cambio no se cuida, se despilfarra.

Del siglo XV a nuestro siglo, siglo XXI, se ha extraído de manera irracional y sin planificar, sin tener en cuenta las necesidades de la naturaleza, cantidades inconmensurables de recursos que se han convertido en bienes y servicios para una creciente sociedad consumista y masiva y, lo más importante, se extrae riqueza y se devuelve a la naturaleza suciedad, basura y contaminación.

Como mencioné al inicio de este escrito, es apenas en la década de los noventa que comienza a hablarse de los cambios que la naturaleza está teniendo, y que se comienzan a manifestar en el tan mentado cambio climático.

Uno de los recursos más contaminantes dentro de los GEI –gases de efecto invernadero– es el dióxido de carbono, producto del consumo de los combustibles fósiles y de la deforestación. Actualmente, casi todo lo que se mueve es debido a la energía de los recursos no renovables, el petróleo.

Pero al romper el Hombre, más bien el Sistema, los equilibrios del ecosistema, éste comienza a cobrar facturas y es el Ser Humano el que las resiente por ser la especie animal más desarrollada.

He sentido en carne propia la furia de la naturaleza con los ciclones Gilberto e Isidoro; he visto la devastación de la zona costera de Yucatán y la creación por la fuerza de estos fenómenos de una nueva geografía en la misma. En fechas recientes, al ser testigo de dos terremotos en México, y cinco ciclones en procesión en el Golfo de México y el Océano Pacífico en un hecho inédito, se demuestra que el cambio climático es un hecho real y que sus consecuencias se están manifestando con fuerza. ¿El Apocalipsis está cerca?

Revertir este modelo de producción en base a la ganancia desmesurada, y que no toma en cuenta la importancia de no romper los equilibrios del ecosistema, es de suma importancia. La sociedad civil es la única que, organizada, debe de presionar a las élites de poder para que se impulsen acuerdos concretos y metas cuantificables en tiempo. Se han efectuado Cumbres con ese propósito de 1972 a la fecha, pero los avances han sido lentos y los desequilibrios que sufre la Tierra no. En fechas recientes, una de las naciones más contaminantes, los Estados Unidos de Norteamérica, pretende salirse de esos acuerdos que han surgido de las Cumbres. Nos guste o no, esta nación juega un papel clave para aminorar el cambio climático.

La sociedad actual organizada debe de presionar para impulsar acuerdos que disminuyan el cambio climático, impulsando el uso de energías limpias y renovables, y creando conciencia de la importancia del cuidado del planeta para poder heredar a nuestra descendencia un mundo más limpio y equilibrado. De no lograrlo, entonces será válida la sentencia: ¿Estamos ante el inicio del Apocalipsis?

Pedro Escamilla Esquivel

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