Destacada

Promoviendo la lectura entre jóvenes diversos de barrios populares

By on junio 7, 2018

Lectura_1

CHAVOS BANDA, CHOLOS, PUNKS, INTERNOS DEL PENAL, ROQUEROS, RAPEROS, GRAFITEROS, MESERAS…

edgar rodríguez cimé

La directora de la Escuela de Escritores del Centro de Bellas Artes, Ena Evia, me lanzó la invitación: “Como sé que tienes un club de fans de tu literatura entre los jóvenes del Centro de Readaptación Social (CERESO) -por mi trabajo de pionero en la promoción de la lectura con talleres, presentaciones de libros y donación de lotes de textos para los internos- te vengo a invitar a presentar uno de tus textos en la Feria del Libro del Penal, por el Día Mundial de la Lectura.”

Luego que se fue, me puse a pensar en el nuevo sector de lectores juveniles, acercados con la promoción de la lectura entre los que menos tienen en Mérida: Los de Abajo, como decía el escritor revolucionario Mariano Azuela; los jóvenes humildes diversos de los barrios populares del sur, oriente y poniente, a quienes usualmente se les niega la posibilidad de leer buena literatura por falta de políticas culturales para acercar este buen hábito a la gente.

Y lo del “club de fans de mi literatura en el Penal” es parte de la “cosecha de lectores” como producto de la “siembra de la lectura entre la diversidad juvenil”, realizada tanto entre la diversidad juvenil como entre “los que se portaron mal” y andan de castigo en el CERESO, pues me correspondió ser de los pioneros, junto con el “juglar” Francisco Lope Ávila, en promover la lectura en esos lugares con talleres de lectura, presentaciones de libros y donaciones de lotes de textos.

Sectores de jóvenes agrupados como “chavos banda” en los barrios populares, “cholos” réplicas de jóvenes chicanos en Estados Unidos, o “roqueros” entre la juventud de clase media, se pusieron a leer, algunos por vez primera, con la publicación de los libros Aviéntense Todos: Radiografía de las bandas urbano-populares en la ciudad de Mérida y Rock en Ichkaansihó.

Otras variantes del sector juvenil popular –skatos (fans del ska), regueseros (también conocidos como “rastafaris”, por las largas trenzas de cabello), raperos, punks o grafiteros– se pusieron a leer acerca del universo de las “culturas juveniles” en Mérida, la de Yucatán, con la edición de los textos Culturas juveniles en el Mayab y Baax Pasa Brother: Diccionario Enciclopédico Ilustrado de las Culturas Juveniles.

Otro libro que gustó, pero entonces no como texto íntegro sino como fue conocido: de “artículo” en “artículo”, publicados periódicamente en la sección Cultura de un periódico local, fue: No tengo tiempo de cambiar mi vida donde se entremezclan crónica, relato comunitario y cuento-ficción con situaciones juveniles de diversos niveles sociales, cuyo título es un homenaje a Rockdrigo González, pionero del Movimiento Rupestre, antecesor del rock mejicano, en los años 80 del siglo XX.

Básicamente, se conoce mi obra en forma de crónica, ensayo y periodismo cultural, ya que mi narrativa –relato comunitario y cuento ficción– apenas ha circulado: de No tengo tiempo de cambiar mi vida, publicado por el Ayuntamiento de Mérida, solo se editaron 500 ejemplares, de los cuales me entregaron 50 y se guardaron en sus bodegas todos lo demás (para disfrute de los insectos lectores). Sexo Virtual aún está inédito.

De cualquier forma, haber contribuido con mi humilde literatura a la promoción de la lectura en Yucatán, sobre todo acercando al seductor universo del arte a nuevos lectores de la diversidad juvenil que nunca habían leído un libro, es un honor para este autor.

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

Déjenos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.