Pradera Roja, de William Ryan

By on junio 28, 2018

Libros

Pradera Roja_1

Pradera Roja  es el segundo capítulo de la saga detectivesca de Alexéi Dimitrevich Korolev – de cuyo primer capítulo les comenté en este enlace –, nacido de la mente del escritor irlandés William Ryan. Como breve resumen, Korolev es un investigador de la Milicia rusa que, en 1936, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, atestigua el nacimiento de la Unión Soviética, mientras hace todo humanamente posible para no agraviar a los estalinistas, a los espías de la “Checa” y de la NKVD, y a sus superiores, mientras investiga los crímenes que le asignan, pues las consecuencias en esos días por tan solo ser sospechoso de no seguir las ideas de Josef Stalin iban desde la muerte hasta la deportación a los gulags siberianos.

Gracias al buen trabajo, y sobre todo la discreción con la que manejó la información que obtuvo, durante su última investigación, a Korolev le encomiendan otro trabajo “delicado”: la protegida del camarada Rodinov, el líder de la temida NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, organismo que identificaba “traidores” a la ideología estalinista), es encontrada muerta, un supuesto suicidio, durante la filmación de una película propagandística soviética. Por ser muy cercana a Rodinov, pudiera tratarse de algo más, y entonces Korolev es enviado a investigar y reportarle directamente el resultado de sus pesquisas.

Korolev es un patriota ruso, cristiano (aunque debe esconder su religiosidad), y celoso de su deber. Desde su arribo se da cuenta que el suicidio no fue tal. Así que desarrolla una investigación de acuerdo a los cánones: interrogación, observación, elaboración de hipótesis, confirmación, esperando concluir con la aprehensión. Muchos de los personajes que entrevista poseen su propia agenda, incriminándolos hasta cierto punto, y a ello se agrega el elemento paranoico de la sociedad de esos días, lo que no hace nada fácil su labor, pues debe identificar en quién confiar, mientras desgrana motivaciones para encontrar al culpable. Para hacer más “interesante” su trabajo, debe ser extremadamente cuidadoso con la información que suministre a Rodinov, por las consecuencias indicadas en el primer párrafo.

 William Ryan. Nick Bradshaw/fotonic.ie

William Ryan. Nick Bradshaw/fotonic.ie

William Ryan nuevamente nos demuestra sus dotes de escritor y de investigador, presentándonos una imagen de la vida dentro de la incipiente Cortina de Hierro, mientras nos hace preocuparnos por el destino de su personaje. Encuentro sus novelas sumamente entretenidas, ágiles, y humanas, lo cual pudiera resultar sorprendente para muchos que crecimos con el estereotipo de los soviéticos como seres estoicos, impávidos, espías y desprovistos de sentimientos.

El verdadero gancho de sus novelas, en mi caso, es el contexto histórico que describe: aún no estalla la Segunda Guerra Mundial, pero ya hay muchas manifestaciones, muchos preparativos que sus participantes hicieron, desde el acopio de insumos y pertrechos de guerra hasta la obtención de inteligencia militar, todo dentro de la castrante y asfixiante vigilancia del Estado estalinista.

Por otro lado, debo confesar que la mezcla de novela negra con historia convierte las aventuras de Korolev en lectura obligada para mí.

El tercer capítulo de esta serie se llama “El Informe Rojo”, ya está en mi biblioteca, esperando que llegue su turno de lectura… aunque tal vez salte posiciones. Ya les platicaré.

Están muy cordialmente invitados a darle la bienvenida a sus colecciones a William Ryan y al distinguidísimo Alexéi Dimitrevich Korolev.

No se arrepentirán.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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