Por el camino y la huella

By on octubre 19, 2017

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XIII

 

POR EL CAMINO Y LA HUELLA

(¿Por qué en su pecho

de rosa y nardo

se clavó el dardo

de mi expiación?

Dios, que lo sabe,

herirme quiere

donde más hiere:

¡mi corazón!)

I

Una fugitiva estrella

de polvo de oro y de luz

trazó en el límpido azul

un camino y una huella.

Y fue símbolo divino

de su amorosa ternura,

que abrió sobre mi amargura

una huella y un camino.

Y lo mismo que la estrella

que se consumió en su empeño,

ella se fue como un sueño

por el camino y la huella.

II

Ya no somos sino fuimos.

Huyeron nuestros aromas

y no colgaron las pomas

de nuestros yertos racimos.

¡Ya no en busca de sus mimos

acuden hoy las palomas!

En las curvas de las lomas

y rectas de los caminos,

el aire dobló los pinos

como temblorosas comas.

¡Cómo, Vida, te desplomas

sin luz, sin flores, sin trinos!

III

Tantas cosas que gustaba

y tantas como quería,

eran porque las sentía,

eran porque las miraba.

¡De todas ellas tenía,

en todas ellas estaba!

Las cosas que por mí amaba

y amables me parecían,

ahí están hoy, ella daba

la prestancia que lucían.

¡Tal vez por sí no existían,

en ellas se reflejaban!

  IV

Cual lágrima desprendida

del ojo azul de la noche,

cayó una estrella fundida

sobre mi inútil reproche.

¡Como la sangre a la herida,

nos une invisible broche!

Una hojita displicente

rozó en círculos vibrantes

el espejo de la fuente,

y en el alma confundida

por crueles interrogantes,

fundiéronse muerte y vida.

¡Como la sangre a la herida,

unidos vamos como antes! 

Alfredo Aguilar Alfaro

Continuará la próxima semana…

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