Poetas y Escritores Yucatecos

By on septiembre 21, 2017

Nostalgia y Memoria 

POETAS Y ESCRITORES YUCATECOS

Por Arturo Menéndez Paz

Domingo 29 de marzo de 1981

(La generación universitaria de 1950 en Yucatán lamenta el fallecimiento del último de sus más valiosos integrantes y poeta, Don Raúl Cáceres Carenzo, fallecido el pasado 17 de septiembre de 2017 en el Estado de México, que alojó por muchos años sus creaciones y aliento poético. Reproducimos por ello esta valoración del Escritor Arturo Menéndez Paz.)

¿PUEDE HABLARSE DE GENERACIONES LITERARIAS EN YUCATÁN DE 1950 A NUESTROS DÍAS?

La interrogante invita a reflexionar. Pero opinamos que no puede considerarse la existencia de una generación literaria en el grupo de estudiantes preparatorianos de los años cincuenta, que estimuló una inquieta etapa del periodismo estudiantil.

Allí encontramos, entre sus elementos representativos, a dos autores cuya obra resulta interesante conocer: Carlos Duarte Montes de Oca y Raúl Cáceres Carenzo.

La obra de ambos –hasta donde sabemos– no ha sido estudiada exhaustivamente.

Carlos Duarte Montes de Oca (1935 – 1977) vivió en Yucatán desde la adolescencia hasta 1965. En el periodismo estudiantil dio a conocer una parte de su inquietud literaria, manifestada en el ensayo, la poesía y el teatro. Posteriormente colaboró en el “Diario del Sureste” y la “Revista de la Universidad de Yucatán”; firmaba entonces como Carlos Duarte Moreno hijo.

En 1959 publica en la Revista de la U.D.Y. la comedia dramática “Se alquila un cuarto” que, al igual que otras obras suyas (“Un frasco de mermelada”, 1963 y “Titiritero Tirititeado”, 1964), fue representada en el Teatro de la Universidad. Su obra periodística alentó una de las mejores épocas de la revista “Tierra”, órgano del Partido Socialista del Sureste, confiada a su dirección entre los años de 1958 y 1962.

La obra poética de Duarte Montes de Oca está reunida en dos volúmenes: “Tres poemas jóvenes” (1964) y “¿Poemas?” (1973).

Componen el primer libro los poemas “Yo”, “Palabras para un hombre” y “Canción Mexicana para los estadistas”. El segundo comprende treinta poesías estructuradas en las secciones: “Varios”, “El amor” y “Dizque sociales”.

Son justos los prologuistas de las obras. Leopoldo Peniche Vallado y Miguel Civeira Taboada. El primer crítico encuentra sus más valiosas incidencias en la poesía, “su medio natural de expresión artística”. “Canción mexicana para los estadistas” e “Hiroshima” –entre otras de sus creaciones– son elocuente prueba del juicio emitido por Civeira Taboada en el sentido de que Carlos encaja en la poesía social. La que se debe leer en los parques a cientos de gentes: obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes, intelectuales, profesionistas, es decir, en lo que el pueblo tiene de activo y creador.

EL MAGISTERIO DE CÁCERES CARENZO

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De los jóvenes escritores y poetas, Raúl Cáceres Carenzo (1938) es el representativo entre los años de 1958 y 1966 en que traslada su residencia a la Ciudad de México, apremiado por la adversidad económica y la incomprensión a su obra –tan valiosa y a la vez tan ayuna de mecenazgo–, en un medio pródigo para la cursilería, la improvisación y los falsos valores.

Cuando en 1958 la Dirección General de Bellas Artes le patrocina un recital, ya llevaba largo rato de quehacer en las letras y el teatro; muchas colaboraciones suyas – que debemos rescatar en antología –, ya habían sido publicadas en revistas estudiantiles. Pero la irradiación del joven maestro se ejerció por diversos medios y fue así, en modo cierto, un orientador cultural de la juventud estudiosa, a la que interesó en el teatro de Eugenio O’Neill, Carballido, García Lorca, la poesía de Whitman, Octavio Paz, Pellicer, Novo, Gorostiza, Villaurrutia, Nandino, Jesús Arellano, Horacio Espinosa Altamirano…

Desde 1958 leemos colaboraciones suyas en el suplemento cultural de “Diario del Sureste”, la revista de la U. d. Y. y “Ochil” que dan un amplio contenido de su bibliografía: “Entonces, la familia” (cuento), “El sitio de Eugenio O’Neill”, “Vigencia Poética de Luis G. Urbina”, “Enrique González Martínez: intenciones” y “Dos poemas en prosa arrancados de Lectura de la Luz” (ensayo).

De la obra poética de Cáceres Carenzo han aparecido dos títulos “Lectura de la Luz” (1972) y “Para decir la noche” publicado por la Universidad Nacional en 1973.

La crítica más feroz resulta sensible a las mejores cualidades del poeta –buen oído, sentido del contorno de las palabras, ritmo–. La fina percepción y la solvencia de José Emilio Pacheco dicen de la intensidad y lirismo de sus poemas, y no vacilan en considerarlo incorporado definitivamente a la joven generación poética mexicana. 

La generación Universitaria citada por el autor de este artículo periodístico imprimió en 1981 “Elegía por las ciudades mayas”, obra de profundas remembranzas y alegorías poéticas sobre nuestras raíces culturales.

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