Pero volvamos al Tema de los Experimentos

By on agosto 10, 2017

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XXXI

Pero volvamos al Tema de los Experimentos

  1. El jugo sancochado y cocido, al sacarse en pailas, para envasar en tambores de a 200 litros c/u, se volvía a colar, con el fin de dejar el líquido más fino.
  2. Es increíble, pero verosímil, que este líquido ya cocido servía como medicamento, porque en varias ocasiones lo utilizamos como Bálsamo para calmar fuertes dolores de muelas. Entre nosotros, los trabajadores del turno de la noche, como no podíamos salir a comprar medicinas, nos dio muy buenos resultados a varias personas, así como a las familias y a todo el personal de esta fábrica.
  3. Todo este producto cocido y envasado en tambores de a 200 litros c/u era transportado en camiones de carga y trasladado a la ciudad de Mérida, y de allí al Puerto de Progreso, en donde serían embarcados con destino a Estados Unidos Americanos.
  4. Este ciclo de trabajo, que se inició en noviembre de 1956, fue una temporada de tres años, finalizó en noviembre de 1959, mientras tanto se localizaban otros mercados de consumo.

Durante la temporada que no funcionó la fábrica, el personal de trabajo se dedicó a otras actividades. No obstante, comenzaron a llegar otras piezas de maquinarias modernas para ser instaladas en otro sistema de experimento. La instalación de dicha maquinaria duró como seis meses.

Al comenzar nuevamente los trabajos de este experimento en su segunda etapa, en el mes de marzo de 1960 se instaló la maquinaria pesada para trabajar; era maquinaria que vino de Monterrey, una especie de exprimidora y maquiladora.

El producto que salía era viscoso, una especie de masa de color verduzco que caía en una bandeja de láminas de dos metros de largo con 80 centímetros de ancho, colocadas en una cadena de cortinas giratorias que lo conducía a través de unos hornos calentadores y unos tubitos donde se arrojaba el desperdicio señalado a punto de hervor.

Al salir a otro departamento, era esperado por dos recibidores, y así húmedos eran llevados a lugares donde el sol y el aire los seca; en las mismas bandejas se cortaban en rebanaditas parecidas a la guayaba que tenía un olor agradable a melado.

Ya seco, se envasaba en bolsas con un promedio de 50 kilos cada saquillo, para que el manejo no sea trabajoso, luego se llevaba a las bodegas de almacenamiento.

Este era otro sistema de trabajo. Aumentó el número de trabajadores que laboraban en el turno de día por el movimiento de secado, empleando menos personal en los turnos de noche.

En un principio, las labores se realizaban libremente; la entrada era para cualquier visitante, pero más adelante se recibió una orden estricta de la dirección donde decía: Queda terminantemente prohibido el paso a personas ajenas en estos departamentos de labores.

En los turnos de noche era cuando llegaban visitantes, se bajaban de sus coches y se dirigían a estos lugares, entre ellos grandes personajes del turismo que penetraban a curiosear en los departamentos donde se efectuaban experimentos químicos.

Venancio Narváez Ek

 

Continuará la próxima semana…

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