Nausicaä – Guerreros del Viento

By on junio 5, 2017

Cine

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Nausicaä – Guerreros del Viento

Hayao Miyazaki filmó esta película en 1984, y su vigencia perdura. Nausicaä (con título original “Kaze no Tani no Naushika”) inició en su mente como un manga, viendo la primera luz en febrero de 1982. Miyazaki creaba capítulos mensuales de este manga – aunque también se tomaba “descansos” para trabajar en sus otros proyectos – y publicó el capítulo final en marzo de 1994. Ha sido una obra muy cercana a su corazón y a sus principios: la nobleza y el honor, las preocupaciones ecológicas, las disputas por el poder, todos son temas que al director le son muy importantes. El éxito de esta película permitió la creación del estudio Ghibli.

Nausicaä es una princesa del Valle del Viento, uno de los pocos reductos en los que aún se conserva la naturaleza como la conocemos. Han pasado mil años desde el fin de la época industrial, cuando la raza humana despertó a los guerreros del fuego y, durante los “Siete Días de Fuego”, se destruyó y contaminó la superficie terrestre. Como consecuencia, el “Mar de la Desolación” se extiende cada vez más y, con él, los insectos y las plantas han desarrollado mecanismos de autodefensa que son nocivos para el ser humano. Los “ohmu” (criaturas inmensas que se comunican entre sí y que atacan cuando sienten invadido su hábitat o cuando son agredidos) y las esporas (que han mutado y se reproducen en cualquier lugar que pueden) de las plantas son una amenaza.

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Además de las preocupaciones por la ecología, existen dos reinos que disputan hacerse del poder, conquistando uno al otro: el reino de Tormekia y el reino de Pejite. Para vencer a Pejite, los Tormekianos – comandados por Lady Kushana – planean despertar al último guerrero del fuego, y ocupan el pequeño reinado donde vive Nausicaä con su gente, matando al padre de la princesa, amenazándola con matar a su gente, obligándolos a apoyarlos en sus intentos de ocupación. Con el guerrero de fuego también desean destruir a los insectos y a las esporas, para detener la contaminación.

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Preocupada por su gente, Nausicaä acepta apoyar a Lady Kushana – “hasta que llegue su oportunidad” –, pero la nave en que era transportada a Tormekia es derribada por el príncipe Asbel, de Pejite. Al caer a una selva “tóxica”, ambos se enteran de lo que en realidad están haciendo los insectos y las esporas con el medio ambiente. Mientras tanto, ante la amenaza de despertar al último guerrero de fuego, los habitantes de Pejite han diseñado como plan último que los ohmu arrasen con todo el Valle, y destruyan tanto a sus pobladores como a los invasores Tormekianos.

La película es, como toda película de Miyazaki, rica en colores y en imaginación. Se nota una gran influencia de J.R.R. Tolkien en los conceptos ecológicos que maneja (Bárbol estaría orgulloso de Nausicaä), así como en lo idílico del Valle, que viene siendo una mezcla de Rivendell y de La Comarca hobbitiana. El viento es un factor predominante en la historia, pues es la única manera que poseen para transportarse a largas distancias los humanos, y la energía eólica es su única manera de obtener agua de pozos profundos, de activar mecanismos que les brinden algo de comodidad.

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Nausicaä es una heroína, un modelo a seguir para los suyos y, a pesar de ser versada en la lucha, está convencida de que existen siempre alternativas no violentas que busquen el bien colectivo. Comprende que su reino forma parte de un todo, que existen cosas mucho más importantes y apremiantes que la guerra. Está dispuesta a sacrificarse por sus ideales y por su pueblo.

Aquellos que piensen que Miyazaki hace “simples” películas de “dibujos animados”, o que sus películas van dirigidas al público infantil, están severamente equivocados: Miyazaki utiliza sus animaciones para contarnos historias con un gran impacto visual y una gran complejidad de temas. Dudo mucho que alguna de las historias fantásticas del director pudiera ser filmada con actores reales, o con efectos digitales. Es por ello que la animación viene a ser el vehículo a través del cual nos acerca a su imaginación, siempre con resultados que dejan huella en los que ven su obra.

Nausicaä es una estupenda película que mantiene nuestro interés a lo largo de las casi dos horas que dura, con una gran lección: un recordatorio a todos nosotros de que formamos parte de todo y de que podemos influir positiva o negativamente a su desarrollo, de que el bien colectivo es algo a lo que siempre debemos aspirar.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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