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Mundial FIFA Rusia 2018

By on junio 14, 2018

Perspectiva

Rusia 2018_1

El jueves 14 de este mes de junio da inicio un nuevo torneo internacional de fútbol soccer, esta vez siendo Rusia la federación anfitriona. Para cuando estas letras vean la luz cibernética, la selección de Rusia ya se habrá enfrentado a su similar de Arabia Saudita, México se estará aprestando a enfrentar al actual campeón (Alemania) el domingo 17 –en pleno festejo del Día del Padre los teutones amenazan ponernos en la madre–, y hasta el 15 de julio podremos observar cómo las diferentes selecciones buscan conquistar el histórico campeonato mundial, en moderna metáfora de coliseo romano poblado de gladiadores.

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) apenas va levantando la cabeza después de que sus sempiternos dirigentes fueran acusados (y emplazados a juicio) por corrupción, favoreciendo a diferentes sedes mundialistas a cambio de dinero. Rusia, por otro lado, en su afán de suplantar a los Estados Unidos como “policía” y rector del planeta, también posee un nada grato historial reciente de intervención internacional, incluso en las narices de los norteamericanos al influir (extraoficialmente, aunque cada vez con mayor claridad conforme avanzan las investigaciones) en las elecciones que colocaron al nada grato “agente naranja” a la cabeza de esa nación.

En México, el primer enfrentamiento de nuestra selección nacional se dará justamente dos semanas antes de que se efectúe otra elección cuestionada, una en la que abundan tanto la desinformación como los engaños de unos y otros, sin propuestas concretas. El Mundial viene a representar para muchos mexicanos una nueva ilusión de que “El Tri” pueda superar la etapa de grupos, avanzando lo más posible en las eliminatorias posteriores. En realidad, se convertirá en un paliativo para muchos, y otra manera para los que (mal) detentan el poder desvíen la atención de muchos ciudadanos hacia algo intrascendente, sobre todo cuando hay tantos fuegos encendidos en nuestro país.

Por el lado del complejo escenario futbolístico de nuestra selección, el actual Director Técnico Juan Carlos Osorio ha sido cualquier cosa menos que ortodoxo en sus planteamientos sobre el terreno de juego, convenciendo y conquistando a sus pupilos con su filosofía, pero ganándose la animadversión y cuestionamiento de todos los “expertos” cronistas que simplemente no alcanzan a entender cómo alguien osa cambiar la manera tradicional de jugar este deporte tras años y años de lo mismo.

Como en todo en la vida, son los resultados los que demostrarán quién tiene la razón. ¿Hablo del Tri y sus detractores y apóstoles, o de las elecciones, o de Rusia, o de la FIFA? La aseveración anterior aplica a todos, sin excepción.

Iniciemos con el Tri: si se igualan o superan los resultados de torneos anteriores quiero ver quién será el “experto” que continúe descalificando la labor del técnico, y quién será el primero que le ofrezca una disculpa; si Osorio se equivocó todo este tiempo, lo van a crucificar, lo cual ha estado sucediendo desde hace un par de años y, por lo tanto, no es nada nuevo.

Lo de Rusia posee aristas interesantes: si se logra demostrar su injerencia en las elecciones de los vecinos del norte, entonces es muy posible que el siguiente paso sea que el actual presidente norteamericano sea depuesto, para alivio de todo el mundo.

De la FIFA, pues este es el penúltimo Mundial en el que se jugará con este esquema de eliminación que conocemos desde hace varias décadas: en aras del “espectáculo” participarán más selecciones a partir del 2026, y hay una gran interrogante en el ambiente. Por otro lado, Blatter y compañía han enfrentado el escarnio y hay muchos más ojos observando la operación del organismo, todos deseando encontrar el siguiente escándalo, así que le conviene a la FIFA andarse derechita.

Lo más complicado serán nuestras elecciones, no cabe la menor duda: muchos van a sentirse agraviados con los resultados finales, y el fantasma de la violencia ronda cada uno de los actos, tanto preelectorales como los propios del día, y aún más los postelectorales. Imposible sustraerse a lo que pueda ser nuestro destino no solo por los próximos seis años, sino el resto de nuestros días.

Desde esta perspectiva, ¿valdrá la pena entonces fijarnos en lo intrascendente de este torneo mundial de fútbol, como medio de escape a la ominosa realidad que nos depara a partir del 2 de julio? Me queda clarísimo que pensar y actuar positivamente puede ayudar a cambiar para bien lo que enfrentamos, cualquier cosa que fuera, presente y futuro.

Como fuera, le deseo lo mejor al Tri, y a todos nosotros.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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