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Muerte en Mont Blanc (I)

By on junio 7, 2018

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Muerte en Mont Blanc

I. Antecedentes

Soy un Soldado de la Fortuna. Llevo años alquilando mis servicios como asesino profesional altamente entrenado. He formado parte de unidades de élite. He estado en acción más veces que muchos otros colegas. Esto me llevó a ser contratado por Cooper, el mejor en este tipo de negocio.

Bajo su mando, en los últimos 6 años he trabajado en varias misiones importantes. Eliminamos a Abdal-Malik Quiwonkpa, líder de la facción opositora de Liberia, arrasando a sus unidades de combate. También asesinamos a los líderes del Cártel de los Beltrán Solís, en una peligrosa operación en Tijuana. Por supuesto, no puedo dejar de mencionar la misión suicida en la que borramos a la facción rebelde encabezada por Oman Abacha en Nigeria.

Con todo el dinero ganado con Cooper, he llevado a mi familia a recorrer diferentes países del mundo. No hay nada más importante en mi vida que mi esposa Megg, mi pequeño Timmy y mi princesa Agnes.

Aquel otoño en Francia, disfrutando de una extensa vacación por Europa, que incluyó a mis suegros, Carl y Emma, mi mujer realizó dos cosas que me tocaron el corazón. La primera fue planificar toda una noche para nosotros solos en una lujosa habitación del Hotel ‘Coutume’, en Nantes, con una vista majestuosa del río Loira. Nos amamos como siempre, pero mejor. Disfrutamos de aquella conexión de 8 años de matrimonio, alcanzando nuevos puertos de gozo. Un clímax sobrecogedor acompañó el segundo movimiento de Megg: la petición de dejar de viajar para asentarnos en un solo lugar donde construiríamos el que sería nuestro hogar definitivo. La idea me sedujo totalmente. Teníamos suficiente plata para iniciar una vida cómoda en cualquier ciudad. Podía darme el lujo de retirarme de esta profesión, iniciar algún trabajo, o de plano volverme un investigador privado, o incluso un asesor militar.

Le dije a mi amada que analizaría el asunto a fondo, para poder darle una respuesta definitiva acerca de cuándo iniciaríamos ese proyecto de vida. Antes debía acudir a la reunión convocada por Cooper. Ella aceptó sin chistar, pues sabe que en este negocio existen códigos que no deben romperse, a menos que sea absolutamente necesario.

Así que, a pocos días del inicio del invierno, viajé a Cancún, México.

Me dio gusto ver de nuevo a Wyatt, Rodríguez, Shaw, Kelly, Cross y Jabbar. Pero, sobre todo, fue agradable reencontrarme con Cooper, quien nos invitó a cenar delicioso en un restaurante llamado ‘Pescaditos’, en la Avenida Yaxilám, al ritmo del rock tocado y cantando con mucho feeling por un músico que dijo llamarse Luis Pérez ‘Canito’.

Esa noche Cooper fue un anfitrión esplendido, encabezando una caravana con la que recorrimos diferentes bares y discotecas. Fue una fiesta desenfrenada, necesaria, porque al día siguiente, por la noche, nos reuniríamos para conocer los detalles de la siguiente operación.

Eran cerca de las 5 de la tarde cuando me despertó la llamada de Shaw, avisándome que pasarían por mí en breve para devorar en su Lincoln Navigator los kilómetros que nos separaban del sitio de reunión.

Dos horas después, en un bungaló privado, a mitad de camino de Cancún a Playa del Carmen, los hermanos en armas escuchamos con suma atención la explicación de nuestro líder contratista. Para enfocarnos de la manera adecuada y siendo todos fanáticos del scotch, bebimos un solo vaso de nuestro néctar preferido, cortesía de Mr. Johnny Walker.

“Hombres, la misión consiste en ubicar y aniquilar a un escuadrón de rebeldes que formaron parte del Kommando Spezialkräfte, es decir, la fuerza de élite de la Bundeswehr alemana,” nos dijo Cooper.

En efecto, la KSK se integra literalmente de los mejores elementos de las diversas ramas del ejército de Alemania Federal. Estos hijos de puta son tan buenos que forman parte de la DSO, la División de Operaciones Especiales y Tácticas. Son mejores que la Luftbrigade 26 y la Luftbrigade 31. Son unos putos doberman rabiosos.

“Su líder es Udo Schäfer, comandante condecorado y cercano al retiro obligatorio, que se negó a adelantar tras el fracaso de una misión de contraespionaje contra Inglaterra. Presionado por sus superiores, escapó antes de poder ser sometido a juicio por insubordinación. Con él se fueron más de 50 comandos especialistas en tácticas de guerra.”

“Ahora bien, les dije que esta es una operación de búsqueda y destrucción. La primera parte del trabajo ya está hecha: Wyatt y Rodríguez, como de costumbre, han realizado una estupenda labor de espionaje e inteligencia para ubicar a esos malnacidos. Debemos ir a por ellos, eliminarlos de la manera más rápida y efectiva posible. Para lograrlo debemos solucionar dos problemas: el primero es el tipo de armamento con el que cuenta el enemigo: estamos hablando de fusiles de asalto Heckler & Koch G36, subfusiles H&K MP7, H&K UMP, fusiles de asalto H&K G3, H&K G36, H&K 416, fusiles de francotirador G22, G24, H&K PSG-1, la ametralladora ligera H&K MG4. Para hacerlo más interesante, muchos de ellos están equipados con lanzagranadas AG36 C,” sonrió.

“También poseen misiles antitanques, lanzagranadas automáticos, granadas propulsadas por cohete, un sistema de defensa aérea portátil FIM-92 Stinger y –no lo van a creer– también poseen escopetas Remington 870 y una ametralladora Rheinmetall MG 3. En resumen, son metaleros estos cabrones.”

Desplegando un mapa, continuó: “El segundo problema es el lugar donde están escondidos estos bastardos: eligieron para su bunker el punto más elevado de la Unión Europea, uno de los más altos del resto de Europa. Este lugar está rodeado de valles con numerosos glaciares. Se llama Mont Blanc, y se encuentra a una altitud oficial de 4810.06 metros sobre el nivel del mar. Forma parte un grupo montañoso que pertenece a los Alpes, entre las demarcaciones del valle de Aosta, en Italia, y de Alta Saboya, Francia.”

“Los helicópteros solo pueden acercarnos a la mitad de la ruta. Podríamos avanzar sobre terreno escarpado, seguramente con nieve, en un recorrido de 12 agotadoras horas para estar lo más cerca posible de la guarida rebelde. La peor opción, la más difícil, es la que yo pretendo realizar, pero solo lo lograré si cuento con cada uno de ustedes. Por eso están todos aquí. Es arriesgado, altamente peligroso, pero contamos con información privilegiada. El bunker fue construido a principios del Siglo XX por el ejército alemán para ser utilizado en las que fueron la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Tras la victoria aliada, aquella construcción de concreto y barras de acero que abrazaba la montaña sirvió como lugar de entrenamiento de la KSK. Quienes nos contratan nos han dado estos planos para familiarizarnos con su arquitectura, puntos de acceso y escape. Entraremos por la parte superior, por la cima de este punto rocoso al que llegaremos escalando 150 metros. Eso nos colocará en sus espaldas.”

“Entrenaremos durante dos semanas, perfeccionando nuestras habilidades de escaladores a gran altura. Habrá mucho trabajo de gimnasio y sacrificio, necesario para liberar la adrenalina que nos une como hermanos en armas. Somos modernos gladiadores que entretienen a quienes manejan los hilos de esto que llamamos mundo. Por eso la paga es muy buena, es insultantemente buena. Después de esta misión, quien se quiera retirar podrá hacerlo sin necesidad de regresar, porque tendrá lo suficiente para disfrutar de la vida con quienes sean más importantes para cada uno de ustedes. Pero será después de esta, así que haré la pregunta solamente por cortesía profesional: ¿Hay alguno de ustedes que no quiera participar en esta misión?”

El rostro de Megg y el de Timmy aparecieron en mi mente. Timmy recién me había dicho: ‘Eres mi superhéroe, papá.’ El rostro de mi princesa Agnes, quien con una simple mirada me convierte en un oso de peluche, se unió a la imagen… Los amo tanto, por ellos doy todo; sin ellos, yo no soy nada.

Guardé silencio mientras Cooper sacaba una botella de Jack Daniels. Todos beberemos de ella, como parte de nuestro ritual; es la ceremonia de iniciación de cada una de las misiones. Será la última botella para mí. Debía dar mi máximo para sobrevivir y poder disfrutar con aquellos que amo el oro que mis patrones ofrecen. Por eso acepté y me ofrecí para apoyar a Shaw y Kelly en el suministro de armamento.

Días después, viajamos a España para iniciar nuestro entrenamiento de montaña.

Brooks jamás aclaró si lo que mencionó en la reunión fue dirigido a mí, a otras personas del equipo, o a nadie en particular; tampoco me atreví a cuestionarlo. Mont Blanc era casi tan alto como varias temibles montañas de Rusia y Georgia. En territorio ibérico practicaríamos el ascenso y descenso que nos permitiría ingresar por la parte no vigilada por nuestros enemigos.

Era una locura, justo la clase de operaciones que han convertido a nuestra unidad en una celebridad en el mundo de los mercenarios.

Al acercarnos al campamento que será nuestro hogar las próximas dos semanas, miré por última vez la foto de mi familia: Los amo pero, para poder salir triunfante, debo olvidarme de ellos por los siguientes días, para enfocarme en el arte del cual soy uno de los mejores.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

Continuará…

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