Los Chinos en Yucatán

By on junio 15, 2017

Too_1

XXIII

Los Chinos en Yucatán

En los albores de este siglo, en su comienzo, en 1902 y 1905 el gobierno mexicano solicitó a la ciudad oriental de Corea del Sur una remesa de 2,000 familias coreanas para trabajar en los campos henequenales, en diferentes puntos de Yucatán. Esta inmigración traída por un vapor noruego, le costó al gobierno la cantidad de $333.32 centavos y la otra, en 1917, costó $123,000 (Ciento veinte y tres mil pesos Moneda Nacional), según publicó el Diario de Yucatán de fecha martes 3 de julio de 1990.

El dueño de la hacienda, Don Alfredo Molina Castilla, viendo nuestra situación, organizó trabajos de diversificación: fomentó una extensa hortaliza con una superficie de 4 hectáreas, el cual es un terreno donde se botaba el bagazo, la pulpa, o sea, el desperdicio del henequén, que era provechoso para las plantas como abono y también es muy fertilizante; como la gente trabajadora de la hacienda no tenía suficientes conocimientos y experiencia con respecto a la hortaliza, el amo tuvo que buscar gente de afuera. En aquella época, contrató un grupo de chinos y coreanos. Vivían algunos en Motul y otros en la ex-hacienda K-umán, anexa de la hacienda Tekat. Como los chinos orientales, entre ellos había pacíficos y otros agresivos, porque cada chino trajo a su familia y a sus hijas, y eran muy bonitas y laboriosas. A cada familia le entregaron su casita construida de paja. Era el capataz Don Fernando Ham.

De la Inmigración de los Chinos en Yucatán

Al comenzar los trabajos de la hortaliza, el dueño de la hacienda, C. Don Alfredo Molina Castilla, por ayudar a sus trabajadores acasillados, proporcionábales esas labores a todos los que podían trabajar; pero entre la gente sólo dos personas aceptaron, porque los demás no tenían conocimiento de estos trabajos de hortalizas. Entonces, el encargado tuvo que utilizar un grupo de chinos que venían trabajando en los trabajos de campo como corte de henequén.

Entre la descendencia de los chinos, formaban como capataz y coordinador de los trabajos a Don Fernando Ham, Don José Ham, Don Francisco Pom, Don José Leey, Camilo Kim, Santiago Culeey, Don Álvaro S-aachihua, Don Dolores Saahul, Kiihito Leeim y Samuel Kiim, y otros eran hortelanos de las huertas y atendían los árboles frutales como las ‘chinas’, mangos, aguacates. Las personas que trabajaron con los chinitos fueron los señores Don Alejandro Ek y Don Ramón Chávez, ambos finados.

Los chinos macajayes muy pronto se establecieron y empezaron a cultivar papas, coles, zanahorias, lechugas, berenjenas, perejil, repollo, colinabos, cebollas, cilantro, cebollina, calabazas, chiles en distintas variedades, sandías y melones. Durante este período, que duró como tres años, todo se conseguía barato. El sistema de riego lo hacían a pulso, con galones y regaderas. Se les mandó a instalar junto al pozo una veleta, o sea un molino de viento, pero no era suficiente el mantenimiento de agua, y se instaló una bomba centrífuga de chorro de tres pulgadas de agua. Este ciclo de trabajo duró cerca de tres años. Entonces llegó la afectación ejidal de la Reforma Agraria en 1937 y 1938.

La Economía de la Hacienda San Antonio Too antes de la Reforma Agraria desde los años de 1933, 1934, 1935, 1936 hasta 1937

En el período de los Gobiernos del C. Canto Echeverría y de Don César Alayola Barrera, en los años de 1934, o la administración del último, tuvimos un poco de esperanza de haberse conseguido buen mercado para la venta libre de la fibra del oro verde. Hubo una demanda de ese producto pero, desafortunadamente demasiado tarde, porque ya había rumores de que se hacían planes para quitarles la tierra a los pobres hacendados.

La producción del Henequén en el año de 1936

Antes de la afectación ejidal y de la Reforma Agraria, en el período del Gral. Lázaro Cárdenas en 1936, la hacienda San Antonio Too contaba aproximadamente con una superficie de cerca de 455 hectáreas de terrenos cultivados con planteles de henequén, de los cuales están divididos en dos fracciones: 421 hectáreas le correspondía a la hacienda, y 24 hectáreas como fundo legal, que viene siendo las 445 hectáreas, con un total de 11,120 mecates  cuadrados en planteles de cultivos de explotación; y en ciclo de decadencia.

Don Venancio Narváez en los plantíos de henequén

Don Venancio Narváez en los plantíos de henequén

Venancio Narváez Ek

Continuará la próxima semana…

Déjenos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>