Llegó el Cambio… ¿o no?

By on julio 5, 2018

Perspectiva

CambiooNo_1

“Oye tú, no me digas que no hay más esperanza.

Juntos nos conservamos de pie, divididos caemos…”

Hey You, Pink Floyd

Comenzaré por dejar en claro que no voté por el cambio que representa AMLO, ni por representante alguno de su partido político, ni a nivel federal ni a nivel estatal o municipal. No voté por él, ni por ellos, simplemente porque sus ideas, representantes y aliados no solamente no me parecen preparados sino que, además, a muchos de ellos los conozco de hace muchos años como lo que son: pillos de siete suelas que han hecho de coox virar, y de ser chapulines camerales, su modo de vivir, haciéndose de pingües ganancias en los procesos, vendiendo su conciencia e ideología al mejor postor, recibiendo dinero a carretadas tan solo por voltear a ver al otro lado mientras los de toda la vida se sirven con la cuchara grande.

Sí, también entiendo y estoy consciente de que en las otras opciones hay personajes de similar calaña, pero confiaba en que el andamiaje legal que se está creando podría ayudar a corregir mucho de lo malo que nos han hecho, imponiendo lentamente el imperio de la justicia, castigando la impunidad, mientras avanzábamos en nuestra integración a las economías y logros del otrora llamado Primer Mundo, ahora llamado G-8.

En mi ideario político me reconozco más de izquierda que de derecha: preferiría ver que la pobreza se convirtiera en bonanza, que los que menos tienen obtuvieran un trabajo y, así, un salario y beneficios que les permitiera –y a sus familias– integrarse en los esfuerzos hacia la construcción de un México más solidario y fuerte, que aproveche en beneficio de todos nosotros lo mejor que tenemos como país: nuestra gente.

Nada de lo anterior me impide, sin embargo, felicitar a AMLO y desearle que su administración sea exitosa. Si cumple la mitad de lo que prometió, y en especial lo relacionado con el combate a la corrupción y la impunidad, doy por un hecho que pasará a la Historia con un muy merecido reconocimiento de todos sus compatriotas, y el mío entre ellos. Ahora espero que me convenza con hechos, no con palabras ni con arengas en foros en los que todos le aplaudan; que sean los datos y el bienestar que aprecie en los mexicanos los que me haga reconsiderar mi posición actual de antagonista y escéptico.

No quiere decir que asumiré el rol que él y sus políticos de oropel jugaron durante 12 años, solapando por un lado y apuntando con dedo flamígero, por el otro, las múltiples evidencias de corrupción y malversación de dineros públicos que llevaron a la catástrofe a los partidos “grandes”, tan soberbios en su impunidad y en sus cochupos. El partido tricolor, el azul, el verde, el amarillo, el turquesa, el naranja, todos ellos ahora quedaron reducidos a grupúsculos en los cuales ya se comienzan a ver los ajustes de cuentas en la búsqueda de culpables, buscando deshacerse de aquellos que, a su juicio, lograron que pronto dejen de recibir la carretada de dinero que los “representantes del pueblo” les autorizaban año con año; algunos de ellos incluso –ojalá– perderán su registro como partidos políticos.

¿Qué fue lo que nos deja como enseñanzas este ejercicio democrático sin par, ni resultados similares, en varias décadas? Registro unas cuantas que me resultan evidentes:

  • Las redes sociales vinieron para quedarse: tanto para propagar noticias falsas, como para dejar en evidencia a aquellos que piensan que nos pueden engañar, el poder de difusión que tienen es enorme y más le valdrá a los nuevos actores políticos aprender a usarlas y andarse derechitos, so riesgo de que TODOS sus trapitos sucios los envíen directo a la cárcel o al ostracismo
  • Ya no existe la tolerancia de antaño con respecto a que los políticos pueden robar, “pero solo un poquito”; la pelirroja Layda (ejemplo finísimo de lo que es coox virar) es el último ejemplo, y muchos no quitaremos el dedo del renglón hasta que dejemos de ver las múltiples prebendas que nuestros “funcionarios” y “representantes” se autorizan,
  • De nada sirven las alianzas entre partidos cuando el candidato simplemente no viene arropado por el testimonio de su vida pública y privada; es más, podrá ser muy buena persona, pero si lo abandera un grupo nefasto e históricamente corrupto y corruptor, su destino será el fracaso
  • Aquellos que se cuestionan “por qué la gente nos dio la espalda” y también “qué hicimos mal” (*tos* René*tos*Juárez*tos*), valdría la pena que se preguntaran si es que nos consideran idiotas, ciegos, o, peor aún, cómplices en el inmenso saqueo que de las finanzas han hecho; ¿recuerdan Odebrecht, Casa Blanca, Socavón, Estafa Maestra, et al? Nosotros no lo olvidamos…
  • Entre repartirse dinero en las altas esferas de la política y los negocios, y que se reparta el dinero entre los que menos reciben y tienen, siempre tendrá precedencia esto último, y quien intente pasarse de vivo pagará las consecuencias en la hoguera de los medios cuando sea descubierto; verdad de Perogrullo, por cierto
  • Aquellos partidos que no entiendan lo que pasó con ellos, cómo con su propio accionar lograron que el tsunami moreno los rebasara y ahogara; que no muestren humildad; esos partidos están condenados a desaparecer
  • Los que hagan un sano y responsable ejercicio sobre la debacle que provocaron y los llevó al despeñadero político, identificando las causas y aplicando las debidas y muuy necesarias acciones correctivas y preventivas que requieren, esos tienen la mejor oportunidad para que se erijan ahora como una oposición verdaderamente representativa y republicana para ese 50% que no votó por el candidato ganador; además, ¿acaso no esa fue la estrategia del mismísimo AMLO?

Desde esta perspectiva, pronto (a partir del primero de diciembre) podremos darnos cuenta de cuánta verdad y potencial de beneficios para los ciudadanos traían las propuestas del candidato ganador; cuán bien pensadas fueron en cuanto a su viabilidad; si en verdad el candidato ganador es un patriota que tan solo presentaba problemas de dicción cuando exponía sus ideas…

O si en realidad es tan solo otro bandido más, como tantos otros que lo han precedido.

Por cierto, este último escenario es de terror por las consecuencias que puede acarrear…

Deseo tanto que AMLO pase a la Historia por las razones adecuadas y me convierta en uno de su feligresía.

Ojalá.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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