La Puerta (XVI)

By on febrero 15, 2018

LA_PUERTA_XVI

XVI

La Víspera

Vera no tuvo tiempo de asimilar lo que había vivido con Yuri. Su tío Chuck había aparecido en la playa, y tenía el rostro desencajado. Preocupada, se acercó para tratar de consolarlo.

“¿Qué sucede, tío? – dijo, mientras abrazaba al viejo, que descansaba sentado debajo de una formación rocosa a la entrada de una cueva de aquella isla perdida en el Océano del Atlántico Norte.

“Vera… Sé con certeza que no saldré vivo de esto y está bien: ya soy viejo y he vivido intensamente. Pero lamento irme sin saber la respuesta que todo humano anhela poder conocer: ¿quiénes somos? ¿de dónde provenimos? Ahora, además tengo otras dudas a causa de esas malditas puertas…”

Yuri los invitó a regresar hacia la nave: debía reunir a todos para transmitir el mensaje recibido por quien en vida fuera León Carballal.

En la sala de mandos de la nave anunnaki, Yuri transmitió el mensaje que había recibido. Tras sus palabras, todos voltearon a ver a Muraki, quien simplemente sonrío ampliamente antes de hablar.

“Creo que a todos nos conviene prestar atención y poner en práctica lo que este mensaje afirma: un anunnaki, un reptiliano y un humano se requieren para el enlace,” dijo, ante las reservadas miradas de los asistentes.

“Pese a la insinuación de que mi raza intenta dominar a los humanos,” prosiguió, “estoy dispuesta a ser yo la que forme parte del triángulo astral. Con respecto al otro participante, no hará falta ir muy lejos: tenemos a Collins, y sabemos que otros de su especie empiezan a llegar a las playas que rodean esta isla.”

Con tono duro, concluyó: “Así que solamente queda decidir quién de ustedes nos acompañará en la aventura.”

Tras las palabras de la anunnaki, nadie atinó a emitir sonido alguno. La decisión pesaba en Schenker, Fontanot, y Yuri tragó saliva. Justo cuando estaba por hablar, Chuck intervino.

“Seré yo. Después de todo, de alguna forma supe que terminaría pagando un precio al relacionarme con Fadrique Carballal, y adquirí una deuda moral con el difunto líder rebelde Balam. Las palabras de Yuri me han convencido finalmente de que ha llegado el momento de saldar esa cuenta…”

“¡Tío, no!” gritó Vera, soltando la mano de Yuri para abrazarse con Chuck. Este limpió las lágrimas que brotaban de los ojos de la bella mujer.

“Es necesario, sobrina. Este es un momento demasiado trascendental para la humanidad como para permitir que la cobardía supere mi compromiso. Debemos preservar la existencia de nuestra raza, de nuestro mundo, de esta parte que nos tocó en el ajedrez del infinito, ya que finalmente es nuestro hogar, ¿no lo crees así?” Acariciando su mejilla para enjugarle las lágrimas, la abrazó y le dijo suavemente al oído: “Además, así estaré dándote una oportunidad de vivir el amor que te mereces. Parece un buen muchacho,” susurró, mientras dirigía la mirada a Yuri y silenciosamente le encargaba a su sobrina.

Ante estas palabras, Vera se deshizo en sollozos. Yuri se acercó a ella y la tomó por los hombros. Estaba desconsolada.

Muraki retomó la atención de todos: “El general Collins está muerto. No sobrevivió al interrogatorio efectuado por mi gente. La única información que pudimos obtener de él fue que el centro de la isla, donde se encuentra el área para el enlace, está custodiado por fuerzas especiales conjuntas de los países élite. Además, entre ellos hay decenas de reptilianos apoyándolos.”

“Estaremos muertos apenas asomemos la nariz” – escupió Fontanot, evidentemente molesto.

“No necesariamente,” afirmó Muraki, sonriendo condescendientemente. “Descendimos cerca de la cueva donde Chuck ha pasado las últimas horas. Usaremos la nave para abrirnos paso a través de ella hasta acceder al nicho donde convergerán los rayos de las tres puertas. Esa cueva es el acceso a una milenaria base anunnaki en el interior de esta isla.”

“Pero, aunque lográramos llegar así, cuando salgamos a la superficie seremos barridos a tiros por las tropas’ – sentenció Vera, quien en su rostro reflejaba una inmensa angustia.

“Saldré primero, junto con dos de mis hombres. Aseguraremos el área con un escudo invisible como el que protege a la nave. Nuca sabrán que estaremos allá antes que ellos.”

“El doctor ocupará de inmediato su puesto, junto conmigo,” continuó. “Y con respecto al reptiliano, tomaremos por la fuerza a uno de los cientos que habrá, para consumar el enlace.”

El doctor Schenker, quien hasta entonces había permanecido en silencio, intervino, mientras de sus bolsillos extraía diversos apuntes.

“Debemos ser extremadamente precisos en esta tarea. Si mis cuentas son exactas… Permítanme un momento… ¡Eureka! La primera puerta apareció en Mérida, la de Yucatán, en punto de las 3 de la madrugada del sábado 3 de agosto del 2018; exactamente tres meses después, apareció la segunda puerta en la Mérida española, frente a la puerta de la concatedral de Santa María la Mayor, el sábado 3 de noviembre; la última apareció en la Mérida de Venezuela el 3 de febrero de 2019,” dijo con excitación.

“Los rayos deberán llegar a esta isla, provenientes de cada una de estas puertas, exactamente el viernes 3 de mayo a las 3 de la madrugada, es decir, mañana. Para ser más precisos: en unas horas más…”

++++++++++

Carlos llegó a la isla vomitando agua salada…

Sus heridas estaban sanadas, como si de alguna manera el mar hubiera sido un bálsamo para ellas.

Otros como él llegaban a la playa y avanzaban en la misma dirección, sin ser molestados por las decenas de militares que custodiaban todo el cuadrante.

Carlos sabía que debía estar ahí, sabía que era importante, que era la misión de su vida…

Sin embargo, algunas preguntas flotaban en su cabeza: ¿su vida como Carlos Robertos?, ¿su vida como humano o como el monstruo que ahora era?

No lo sabía.

La única certeza que vagaba en su corazón se relacionaba con Lucía…

Continuará…

ALPASO

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