La Desgracia y los Buitres

By on septiembre 28, 2017

Editorial

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La Desgracia y los Buitres

Nuestro pueblo, no de ahora sino de siempre, ha sido solidario con sus congéneres en desgracia. Mucho más cuando son las fuerzas de la naturaleza las que se ensañan sobre la población nacional.

En esos momentos de dolor y angustia, y posteriormente, cuando los lesionados por las catástrofes sufren de crisis y dolor extremo, los espíritus duros y despreocupados, insensibles, de normal se quiebran y doblegan ante la desgracia ajena, inclinando voluntades y decisiones en favor de quienes más lo necesitan, aquellos que fueron flagelados por la desgracia y recorren en la angustia los caminos del dolor y el abandono.

Pero hay excepciones, casos que conviene denunciar y censurar porque no son característicos del pueblo mexicano, sino aberraciones de una sociedad enferma a la que el dolor de los humildes no les perturba ni quita el sueño, y a veces se convierte en un filón publicitario o de ostentación personal únicamente.

Aves de negro plumaje, como sus mentes y almas, ven en la desgracia ajena sus intereses, el beneficio propio, el aprovechamiento, el lucro, la forma de sacar ventajas y beneficios.

Enlistemos algunos de estos buitres que se alimentan de las desgracias y vuelan sobre los escombros de edificios derrumbados y los cuerpos rescatados de los fallecidos, sin condolerse por la pérdida de vidas, en la búsqueda de ventajas y preponderancia.

Aquí, los buitres de la comunicación, disfrazados con chalecos de rescatistas, pelean por ratings; los políticos de negros antecedentes simulan afectos y colaboración; los gobernantes espurios acopian los donativos para entregarlos, no de inmediato, sino a su gusto, según sus intereses; los capitanes de las finanzas firman cheques por donativos ante cámaras de TV, y los bancos ofrecen recibir un peso donado dando adicionalmente otro, combinando el donativo humilde a su gran capacidad financiera y especulativa.

A cambio de esos ejemplos negativos, ha surgido en otros continentes la solidaridad internacional de gobiernos que han enviado inicialmente equipos de rescate profesionales. Países de gran presencia y poderío como Japón, Israel, Suiza, España y Estados Unidos han sumado fuerzas para actuar en las zonas críticas, uniéndose a equivalentes grupos de Panamá, Chile, Guatemala. Rusia ha ofrecido una aportación para la construcción de varias decenas de miles de viviendas para los afectados.

Los estados hermanos de nuestra República, incluido Yucatán, se han venido sumando al rescate con personal y el acopio de alimentos y útiles para su entrega directa a la población desamparada.

Ese entendimiento de la angustia de decenas de miles de compatriotas amerita más acciones ejemplares, que son las que hacen falta en nuestro México.

En tanto, los buitres carroñeros vuelan en círculos sobre las zonas de desastre, esperando sacar beneficio de los despojos.

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