Koko – Peter Straub

By on junio 5, 2017

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Koko Peter Straub

Un grupo de soldados pelea en Vietnam; entre ellos, algunos comparten un secreto por el cual fueron juzgados como criminales a su retorno a su país; otros murieron durante la intervención armada, y otros más desaparecieron cuando vieron la oportunidad de escapar de un conflicto tan ridículo como sangriento, pantalla de la guerra entre las dos superpotencias.

Ahora, mientras tratan de recomponer sus vidas y de adaptarse al “american way of life”, un asesino surge en el Oriente, metódicamente exterminando a todos aquellos que tuvieron que ver con ese sangriento y cruel episodio en la villa de Ia Thuc. ¿Es un asesino ritual, es un fantasma que cobra venganza por las víctimas de ese ultraje en tierras vietnamitas, o es uno de ellos mismos?

Este es el argumento de Koko, que fue escrita en 1988 por Peter Straub – autor de varias historias en las cuales se mezclan el horror con lo sobrenatural y entre las cuales descuellan Floating Dragon, Shadowland, The Talisman y Black House (que escribió junto con Stephen King), Ghost Story, Blue Rose, The Juniper Tree, entre otros muchos títulos, además de varios compendios de historias de horror por nuevos autores – y que le acarreó a su autor el afamado World Fantasy Award en 1989, un premio del mismo calibre como lo son el premio Hugo y el Nebula, que se otorgan año con año a las mejores obras de fantasía y ciencia ficción, respectivamente.

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Michael Poole es un pediatra que perdió a un hijo debido al cáncer y actualmente sobrelleva a cuestas tanto la pena como el pesado manto de un matrimonio que murió cuando su hijo Robbie partió al viaje sin retorno; Tina Pumo trata de sortear las vicisitudes para reabrir el restaurante de comida vietnamita que abrió en Nueva York, mientras persigue el escurridizo amor de Maggie Lah; Conor Linklater es un trabajador de la construcción que está sufriendo problemas de adaptación al resto de los trabajadores; Harry Beevers es el teniente que comandó a estos hombres en Vietnam, es el héroe americano, el principal actor en el episodio en Ia Thuc, y los ha convencido de que el asesino que está actuando en Asia es uno de su pelotón: Tim Underhill. Koko es la identidad que ha adquirido el asesino, dejando una carta de la baraja vietnamista en la boca de cada una de sus víctimas como tarjeta de presentación.

Con estos elementos, Straub nos pinta los pasajes que convirtieron a estos fantasmas de la guerra en las personas que son actualmente, todos unidos por lo que vivieron en el conflicto, todos aún comandados por su psicótico y egocéntrico teniente, pero todos dispuestos a dar con su excompañero y convencerlo de que se entregue a las autoridades. Así, el autor nos lleva de la mano no solo a los episodios de la guerra que marcaron a sus protagonistas con olor y sabor a muerte, sino también al mundo en que se convirtió Asia y algunas de sus boyantes – Bangkok, Taipei – mostrándonos algo de la decadencia que se vive en esas capitales. Nos cuenta lo que ellos vieron y atestiguaron: la infortunada suerte de muchos de sus compañeros de guerra en un conflicto que les cambió la manera de ver al mundo y a los demás.

Koko es un ejercicio psicológico acerca de los motivos de un asesino, el que lleva el nombre del libro, y del descubrimiento de esos motivos por sus compañeros. Con varios giros en la trama, es un libro que tuve la oportunidad de disfrutar al inicio de los noventas, y que ahora releí con mucha mayor atención y placer. Rico en metáforas, Peter Straub iba desarrollando las herramientas que lo han hecho el autor exitoso que es en estos días.

Muchos de ustedes recordarán las historias de Agatha Christie, en las cuales la labor detectivesca de Miss Marple, de Hércules Poirot, y de otros de sus personajes nos era compartida por su autora, con la intención de que halláramos con ellos al autor del crimen siendo investigado.

Koko sigue levemente este estilo, aunque la historia de Straub resalta la afectación psicológica de los participantes en la guerra, para mostrarnos que algunos de sus protagonistas abrevaron en las aguas de la violencia antes de partir a ella, y que asistir a la debacle tan solo les permitió abrir la puerta a los demonios que se incubaron en su infancia.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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