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Isla de Perros, de Wes Anderson

By on junio 7, 2018

Cine

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Cuando mi xtup me dijo que le interesaba ir a ver Isla de Perros paré oreja: cuando él monitorea una película y su fecha de estreno es porque el filme ha capturado su atención poderosamente y se ha documentado al respecto. En este caso, él sabía – yo aún no – que este era el trabajo más reciente del director Wes Anderson, de quien yo únicamente había visto (y solo una pequeña parte que localicé en la tele en una noche insomne) la película animada El Fantástico Sr. Fox, aunque ya había escuchado de muchas otras que posteriormente me enteré fueron filmes suyos, todos de corte “fantástico” o “fuera de lo convencional”: El Gran Hotel Budapest, Los Tenenbaum, Viaje a Darjeeling, La Vida Acuática con Steve Zissou,  y otras.

Localicé el tráiler… y me enamoré del filme desde que vi las primeras escenas. Tan pronto nos fue posible nos fuimos a ver la película, y mi amor por Isla de Perros se acrecentó. Es por ello que, a pesar de que la película ya no se encuentra en cartelera (¡Maldición!), era necesario confesarles por medio de estas líneas los motivos que me llevaron a esta infatuación.

Wes Anderson, director de la genial e inolvidable "Isla de Perros", junto a los "actores".

Wes Anderson, director de la genial e inolvidable “Isla de Perros”, junto a los “actores”.

La historia es relativamente simple: un dirigente japonés –Kobayashi, secreto admirador de los gatos– decide proscribir y deportar a todos los perros de la isla debido a las enfermedades que contagian a los humanos, enviándolos a una isla artificial donde la basura que se recolecta en el archipiélago es enviada; en la isla también se encuentra un laboratorio dedicado alguna vez a investigar cómo diezmar al enemigo natural de muchos de los gatos.

El sobrino del líder, Atari, no se sobrepone a la deportación de su perro Spots y, piloteando un avión, se estrella en la isla de los perros al ir en busca de su mascota. Una pandilla de perros lo adopta y, a pesar de no hablar “humano”, deciden ayudarlo, a pesar de la renuencia de Chief, el renegado de la “democrática” manada, quien poco a poco se preocupa por Atari, convirtiéndose eventualmente en su perro guardián.

El guion fue escrito por el director Anderson, con la ayuda de Roman Coppola (hijo del gran director Francis Ford Coppola), Jason Schwartzman (primo de Roman y actor principal de Anderson en Viaje a Darjeeling), y Kunichi Nomura (que trabajó con la otra hija de Francis Ford Coppola, la gran directora Sofia, en Lost in Translation, y con Anderson en El Gran Hotel Budapest), y también presta voz al dirigente japonés Kobayashi.

Lo que hace de Isla de Perros un agasajo visual es la infinita cantidad de detalles y animación que aplicó Anderson, y los diálogos hilarantes que sostienen los perros. ¿Se imaginan escuchar diálogos de Bryan Cranston, Liev Schrieber, Tilda Swinton, Bill Murray, Bob Balaban, Edward Norton, Jeff Goldblum, Scarlett Johansson, F. Murray Abraham, como perros? A ellos agreguemos las voces de Greta Gerwig, Ken Watanabe, Yoko Ono, y otro cúmulo de actores que dan voz al resto de los personajes, y el resultado final es esta maravilla de película que resultará inolvidable a quien la vea. Cada can que aparece en pantalla es inconfundible y posee rasgos que lo distinguen de los demás. El gozo proviene de la apreciación de las diferencias que poseen, de su interacción y manera de pensar, hilarante y muy apegada a la actitud que vemos en nuestros hermanos caninos.

El elenco, y el director.

El elenco, y el director.

Es impresionante la cantidad de deleite visual en cada cuadro de filme. Un tácito reconocimiento y mudo aplauso nos embarga durante los 100 minutos que dura la película, mientras nos solazamos ante la labor de amor de todo el equipo. Imposible sustraerse de lo que vemos.

¿Es una película infantil? Pudiéramos decir que sí, aunque es menester acotar lo anterior apuntando que el filme apela al niño que vive en cada uno de nosotros, los adultos, y tira de las fibras sensibles de aquellos que tuvimos como mascota a un perro, y los que conocemos cuán ladinos son los gatos.

La interacción entre los actores y las imágenes en pantalla, con una infinita atención a los detalles y las escenografías (muy japonesas en cuanto a lo meticulosas y el formato gráfico que asemeja un manga) hacen de Isla de Perros una monumental e inolvidable película que los amantes del cine apreciaremos cada vez que tengamos la oportunidad de verla. Isla de Perros es una de esas películas que, cuando la detectemos en cualquier lugar al que vayamos, nos obligarán a detener el surfeo de canales, y sentarnos a disfrutar el séptimo arte en una de sus facetas más meritorias por la labor amorosa de todos los involucrados.

Tim Burton nos ha regalado El Cadáver de la Novia, y también El Extraño Mundo de Jack, y también tenemos todas las películas del estudio Aardman (Wallace & Gromit, Pollitos en Fuga), y en el 2017 Kubo se agregó a ese fascinante mundo que yace detrás de las películas de stop-motion.

Isla de Perros ocupa ya un lugar predominante en ese mundo, y Wes Anderson ojalá y sea premiado en la ceremonia de entrega de los Oscar del próximo año. Se lo merece, con creces.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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