Impecabilidad en la selva sagrada

By on agosto 17, 2017

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Impecabilidad en la selva sagrada

Los sucesos que desencadenó la insurrección maya iniciada en 1847 han nutrido la literatura yucateca en varias etapas de su desarrollo, incluso con obras de autores que nacieron fuera de la península, aunque alguna vez residieron en ella y conocieron de cerca el conflicto bélico o tuvieron noticia de él. Los géneros narrativos reflejan de modo especial esta tendencia con títulos como Cecilio Chi. Novela histórica yucateca, de Severo del Castillo; Los misterios de Chan Santa Cruz, de Pantaleón Barrera; La venganza de una injuria, de Manuel Sánchez Mármol; y por supuesto, La conjura de Xinum, de Ermilo Abreu Gómez, entre otras más.

A estos ejemplos se suma, en el presente siglo, El último relato del Balam Nah, de Ernesto Pérez Moguel, que tiene la particularidad de aplicar con ingenio los conceptos que Carlos Castaneda empleó en la serie de libros que, a partir de Las enseñanzas de Don Juan, atrajo el interés de muchos lectores a lo largo del mundo.

No se trata de una transposición lineal de los principios formulados por Castaneda, sino de una adaptación flexible y creativa del sentido que los unifica en un contexto que toma como hilo conductor los primeros años de la llamada guerra de castas de Yucatán, que se despliega en línea paralela con el aprendizaje de un joven maya, como una forma de iniciación para convertirlo en un hombre de conocimiento.

De este modo, en la novela pueden apreciarse las nociones y técnicas que sugiere el escritor, cuyo primer libro recibió un prólogo de Octavio Paz, tales como la capacidad de videncia, el uso equilibrado de la energía, la impecabilidad, el conocimiento silencioso, la eliminación de la importancia personal, la supresión del diálogo interno, la muerte como consejera, los sueños lúcidos… Es preciso recordar que Castaneda asimiló elementos significativos de las disciplinas espirituales de Oriente, y de otras fuentes de la sabiduría primordial, que reformuló para presentar un ejemplo de chamanismo americano, y ello lo hace deudor de varias tradiciones que aún inspiran escepticismo y rechazo desde el rígido parapeto que sujeta otros moldes de pensamiento.

Entre los múltiples significados del término Balam Nah, en la novela destaca como el nombre de una aldea cuyas connotaciones de leyenda enmarcan un lugar en el que los miembros más conscientes de las comunidades mayas, dando continuidad a prácticas distintivas de sus linajes, se instruyen en las ciencias y en las artes con un elevado sentido de su responsabilidad ética, que no se contrae a su peculiar condición étnica ni a su situación geográfica, sino que expresa un aliento de universalidad notable desde la dedicatoria inicial del libro.

En lo que concierne a los personajes históricos y a los episodios que registran las crónicas respectivas, Pérez Moguel demuestra haber recurrido a obras de estudiosos respetables, si bien no destina un apartado especial del libro para dar cuenta de ellas. Es probable que, entre otras, haya consultado las de Eligio Ancona y Serapio Baqueiro, sin desdoro de algunas más que documentan su relato en lo referido a las acciones de guerra y los movimientos tácticos de los bandos enfrentados.

En general, el estilo del relato es fluido y sobrio, con varios pasajes descritos con gran intensidad, como el último encuentro entre Cecilio Chi y Jacinto Pat, en el que entablan un diálogo del que aflora el paralelismo tradicional de la expresión autóctona. Es también memorable el episodio que refiere la muerte del primero, y el alusivo al consejo de guerra al que se vio sometido el segundo, antes de su ejecución por instrucciones de Venancio Pec.

Con una portada de Nixma Eljure, y a pesar de una insólita declaración que figura en su cuarta de forros en la que se asevera la ausencia de “alegorías, metáforas y otras figuras tan socorridas en los antiguos libros”, la novela se distingue por varios motivos, entre ellos por hacer notar las preocupaciones mezquinas que impiden apreciar la totalidad que nos contiene, las conexiones que nos unen con los demás seres y la naturaleza palpitante y diversa que se tiende ante nosotros, así como las múltiples sensaciones que recorren nuestra existencia, las cuales, por extraño que parezca, muchas veces acallamos en la ignorancia cotidiana.

Ernesto Pérez Moguel, El último gran relato del Balam Nah. Mérida, edición de autor, 2001, 284 pp.

José Juan Cervera

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