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¿Héroe o Villano?

By on agosto 9, 2018

Perspectiva

Heroe o Villano_1

Hace una semana supimos del accidente del vuelo 2431 de Aeroméxico, una aeronave Embraer 190 con 103 pasajeros: 99 pasajeros y 4 de tripulación, que se precipitó a tierra poco después de haber despegado del aeropuerto de Durango. El capitán de la aeronave, Carlos Galván, fue tildado de héroe pues sus maniobras en la cabina de pilotos, complementadas con el accionar del equipo de sobrecargos, lograron evitar la pérdida de vidas humanas.

El porcentaje de accidentes aéreos en aerolíneas comerciales es un número muy pequeño cuando se compara contra el total de vuelos que se efectúan todos los días. Sin embargo, en la mayoría de esos pocos casos las consecuencias son fatales para los pasajeros y la tripulación. Este no fue el caso en Durango: hubo algunas lesiones menores en algunos pasajeros que fueron prontamente dados de alta, siendo la afectación mayor la que sufrió el Capitán Galván, que requirió una operación en las vértebras cervicales.

¿Afectaría este accidente las operaciones de vuelos de ese día o de los días subsiguientes? ¿Y cuán afectada resultaría la reputación de la aerolínea? Hablando por mí, que me subí a uno de sus aviones un par de días después, la afectación fue nula: mis vuelos estuvieron igual de abarrotados, y en ningún momento percibí temor alguno en los pasajeros.

Sin duda, la pronta reacción del Capitán evitó que el accidente tuviera consecuencias funestas, por lo que su actuación es plausible y digno de encomio. Un acto de heroísmo, en verdad.

Sin embargo…

Ese mismo día, a través de las redes sociales, pudimos observar un video grabado por uno de los pasajeros (https://www.facebook.com/ramin.parsa.7/videos/2667060126653075/) en el cual se observa todo el vuelo: desde el despegue hasta el momento del accidente, e incluso se escucha que inicien las labores de emergencia. El video tiene una duración de un minuto y revela datos que pudieran cambiar el juicio de valor que se ha emitido sobre el Capitán Galván.

Al momento del carreteo de despegue, unas cuantas gotas de lluvia se aprecian por la ventanilla, cayendo de un cielo encapotado. Al iniciar el despegue, las gotas han cambiado a una borrasca, se aprecia ráfagas de viento, y se observa cómo el avión gira y se adentra a la tormenta, para inmediatamente desplomarse.

Ahora bien, en la foto que acompaña esta nota, tomada unos minutos después del accidente, se observa un cielo soleado, sin rastros de lluvia.

La pregunta inmediata entonces que surge es la siguiente: ¿Acaso no pudo esperar el Capitán Galván unos minutos más, hasta que la borrasca y el mal tiempo hubieran pasado, en vez de intentar el despegue, en un evidente intento de ganarle al temporal que se avecinaba?

A esa pregunta le siguen otras: ¿En quién recae la decisión final de despegar: en el Capitán de la aeronave o en la Torre de Control del aeropuerto? ¿Nadie detectó en el radar que una tormenta estaba en el trayecto de despegue? ¿Están presionados los pilotos para cumplir sus horarios de despegue y aterrizaje, fuera por incentivos o para evitar deméritos?

Me queda claro que la investigación que han emprendido las autoridades de aeronáutica se encargará de dilucidar y asignar la responsabilidad en donde deba recaer; también me queda claro que el Capitán Galván puede ser visto por unos como un héroe, y por otros como un irresponsable. Algunos pasajeros (once, al finalizar esta nota) han demandado a Aeroméxico por arriesgar sus vidas.

Este episodio trajo a mi mente la película “El Vuelo” (2012), protagonizada por Denzel Washington, que ganó nominaciones al Oscar para Mejor Actor y el Oscar a Mejor Guion. En ella, un capitán de un avión similar al que sufrió el accidente en Durango logra salvar a todos sus pasajeros y tripulación al presentarse una falla en la aeronave y reaccionar de manera poco ortodoxa (vuela de cabeza el avión, en una solución totalmente fuera de lo convencional). Los pasajeros y su tripulación, así como los familiares de los viajeros lo califican como un héroe. La investigación subsiguiente se encuentra con información perturbadora que parece demostrar que el héroe en realidad no es tal. No les voy a contar el final, para que la vean.

Desde esta perspectiva, que nadie haya fallecido demuestra la pericia y agilidad mental del Capitán ante la situación que enfrentó, convirtiéndolo en un héroe. Sin embargo, me hace demasiado ruido el mal tiempo imperante durante sus maniobras, y la rapidez con que se disiparon esas condiciones atmosféricas.

¿Y si hubiera esperado unos minutos más el Capitán?

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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