Es Ahora… ¡¡Actuemos!!

By on agosto 31, 2017

Editorial

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Es Ahora… ¡¡Actuemos!!

Cuando los ciudadanos no están dispuestos a actuar según sus criterios y opiniones, aportando su comprensión a la solución de problemas comunes y generales, se convierten en islas dentro del desarrollo social. Ante eso, consideremos que hay que evitar convertirnos tan solo en pasivos receptores del arduo cambio de estructuras que urge realizar en el país.

A estas alturas de la historia, nadie valdrá nunca por sus pensamientos íntimos y secretos, con timidez para expresarlos. Por lo que pudo hacer, sin hacerlo. Los hombres y mujeres de hoy valen por sus ideas libres, la causa a la que sirven, por la bandera que enarbolan, por la huella que imprimen a su tiempo.

Se percibe una amplia corriente de mexicanos y yucatecos progresistas, de tendencias positivas, que se saben y sienten capacitados para la lucha y no eluden el camino del esfuerzo que habrá de llevarnos hacia un México cada vez más libre e independiente, más digno de vivirse, y un Estado de Yucatán más próspero, fuerte y feliz.

Para ello, hay que actuar con espíritu abierto y mentes libres, con un sentido humanista, para que nuestras raíces sean afirmadas en las capas sociales de las que procedemos orgullosamente, no existiendo en nosotros alientos elitistas ni posición discriminatoria alguna contra personas o grupos sociales. A eso consideramos que se debe la creciente participación que la sociedad brinda, confiriendo a nuevos ciudadanos la oportunidad de participación con lealtad en los campos de trabajo que se nos señalen. Somos y queremos seguir siendo parte integral de una sociedad urgida de acciones, servirla en todos los aspectos, aun en el de la política, que es uno de los pocos en los que se ha limitado al ciudadano una participación abierta, decisiva, así sea al margen de grupos y partidos políticos.

Sin embargo, procedentes de un proceso social, debemos fundirnos en lo político para integrarnos a plenitud al desarrollo, estar presentes donde se nos necesite en los núcleos a quienes debemos atención y ayuda. Integrémonos como un grupo consciente, dinámico, respetuoso y combativo que se ubique con firmeza entre las fuerzas fundamentales de Yucatán.

Urge impulsar la solidaridad humana, donde cada cual debe contribuir en la medida de su potencialidad económica, política y social. La riqueza sin contenido social se torna en avaricia, en egoísmo, en pronunciadas diferencias entre quienes todo lo tienen y aquellos que de todo carecen.

Y si lo anterior es válido para la República, lo es mucho más para Yucatán, donde la insuficiencia de ingresos públicos limita los programas de obras, haciendo más apremiantes las necesidades. Sin embargo, no es este un Estado derrotista sino ambicioso, en el sano sentido de la palabra. Un Estado en el que sus mejores hombres han aceptado el reto de la naturaleza, haciendo producir la escasa tierra disponible, un Estado en donde hubiera sido fácil, a imitación de los mayas, emigrar transitoriamente. Y, sin embargo, aquí estamos: una nueva generación sucediendo a otras muchas, luchando por sobrevivir, por superarse.

Como organización, existen en la actualidad problemas que nos preocupan, como el acentuado desempleo, la podredumbre política, el saqueo a las arcas públicas, la impunidad.

Además de los anteriores, existe uno que nos atañe como sociedad y que afecta sustancialmente al Estado. Este problema es el relativo al uso de mano de obra foránea en las Dependencias que el Gobierno Federal ha ido descentralizando. Ya es frecuente observar que en las dependencias federales que están abriéndose en entidades vecinas se utiliza mano de obra específica de esas entidades y no de la nuestra, no obstante el crecimiento de personal calificado para atender el área de Administración Pública, porque las decisiones sobre puestos y empresas de importancia provienen del Gobierno Federal, sin tomar en consideración las más de las veces a los grupos de las entidades federativas.

Deseamos en lo económico una descentralización nacional sin egoísmos, porque la creación de nuevas unidades de trabajo, aquí en el Estado o en la Península, se conviertan en fuentes de contratación para nuestros conciudadanos.

Ante los problemas comunes, nuestras actitudes deben ser coordinadas y así lo sugerimos, no por un interés egoísta, sino porque pensamos que están de por medio fuentes de empleo y bienestar que deben ocuparse por yucatecos que tanto las han esperado.

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