Entre el Honor y la Espada, de Juan David Morgan

By on febrero 15, 2018

Libros

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Rico en detalles, y con una sólida base en hechos históricos, el escritor panameño Juan David Morgan nos entrega en su libro Entre el Honor y la Espada una novelada biografiada del famoso corsario Henry Morgan, el mismo que supuestamente vemos en las botellas de ron “con especias” que los jóvenes consumen abundantemente de hace unos años hacia acá. La verdad es que las pinturas que presentan el rostro del famoso corsario, que atacó Jamaica, Campeche, Venezuela, Panamá y varios otros asentamientos de la Nueva España, difieren enormidades de la etiqueta en el licor.

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Para aquellos que prestan atención a los detalles, habrán observado que no describí a Sir Henry Morgan como un pirata sino como un corsario, y es que existe una diferencia fundamental entre una y otra denominación: un pirata trabaja para sí mismo, y vende su espada a aquél que esté dispuesto a pagarle el precio acordado; un corsario está autorizado “legalmente”, a través de las patentes de corso que le otorga una autoridad, a abordar navíos y atacar posiciones enemigas, dividiendo el botín que obtuviera entre quien le otorgó la patente, el corsario y su tripulación. Ya que estamos en esto de las definiciones, agreguemos la de bucanero, que en realidad era el término con el que se llamaba a los habitantes de las Antillas en aquellos días (mediados del siglo XVII), muchos de ellos europeos que habían abandonado el continente y decidieron hacer su vida en el Nuevo Mundo, que ahumaban y vendían carnes saladas a los navegantes y que, en ocasiones, los acompañaban en sus aventuras.

El libro inicia en Londres, en 1685. A través de su abogado, Henry Morgan demanda por difamación a dos editores de libros que han publicado lo que él llama un libelo: un supuesto acompañante suyo en sus travesías de guerra, apellidado Exquemelin, un bucanero holandés, había publicado un libro en el que relataba la crueldad de Morgan durante sus incursiones marítimas y también terrestres. Si bien en 1672 Morgan había sido llamado desde Jamaica para defenderse de acusaciones de haber roto el tratado de paz firmado entre España y la Gran Bretaña, durante una incursión a Panamá, la corte del rey Carlos II lo había exonerado, y este incluso le había concedido el título de Sir. Las palabras de Exquemelin calan hondo en el honor de Morgan, y exige como reparación 10 mil libras esterlinas a cada uno de los que publicaron esas mentiras.

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Juan David Morgan, de quien no sabemos si es pariente del protagonista de su libro, amparado en las vicisitudes y exposiciones propias del juicio, nos relata la vida del corsario, presentándonos inicialmente a un joven granjero que ni siquiera conoce el mar y que, al hacerlo, se promete conquistarlo, vivir aventuras, y hacerse de fortuna. Tan pronto tiene la edad autorizada, se vuelve soldado en las tropas de Oliver Cromwell, y se embarca para atacar las posesiones españolas en las Indias Occidentales, las actuales Antillas.

No sé ustedes, pero déjenme decirles que, con la edad y gracias al hábito de la lectura, se observa con mucha mayor precisión la situación geopolítica histórica que ha devenido en la que ahora vivimos. Por ejemplo, gracias a este libro me quedó claro que las bulas papales que habían concedido la posesión de la Nueva España a esta nación avivaron el conflicto entre Gran Bretaña y España durante siglos: imposible que Cromwell, un Protestante, aceptara los designios de un Papa que nunca reconocería como dirigente religioso. Por ello es que decidió atacar las posesiones españolas, entre ellas Jamaica, y en esas cruzadas se embarcó el joven Henry Morgan, ávido de hacer fortuna.

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A lo largo del libro, el autor nos va relatando la manera en que ese joven va escalando posiciones –al haber sido entrenado con los conceptos del genio militar de Cromwell, aprendió a diseñar y aplicar diversas estratagemas que le resultaron muy útiles en su vida de corsario–, convirtiéndose en la mano derecha del gobernador de Jamaica Thomas Modyford, quien fue el personaje que le extendió las patentes de corso que volverían a Morgan un rico hacendado y vicegobernador de Jamaica.

El estilo y prosa del autor Juan David Morgan resultan amenos, fluidos, en una mirada retrospectiva que nos hace sentir parte del juicio, ofreciendo además una amplia mirada a lo que a su juicio alentaba las actividades de Henry Morgan: sus deseos de contribuir al éxito de Gran Bretaña a través del constante asedio a las posesiones españolas, con audaces maniobras navales e incursiones a territorios celosamente guardados por sus enemigos. De particular interés me resultó leer sobre su invasión a Campeche, aunque es de reconocerse que toda la historia de su vida, y de lo que rodeaba a sus acciones, me proporcionó una perspectiva nueva sobre corsarios, piratas y bucaneros, con lo que este libro cumple sus funciones de manera doble: no solo entretiene, sino que también educa, y eso siempre hay que agradecérselo a un autor.

Entre el Honor y la Espada, de Juan David Morgan, es una gran lectura que pudiera tomarse con cierto recelo (confieso que adquirí el libro durante la FILEY del 2016 y apenas lo leí hace un par de meses) debido al abundamiento de libros sobre el tema pero, una vez emprendido el vuelo, la imaginación y los relatos se encargan de hacer esta travesía un evento memorable, leyéndose con velas desplegadas hasta su final.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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