En las Redes…

By on diciembre 1, 2017

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Manías retratadas en Facebook que te ayudarán a ser el centro de atención… por pocos días

Todos podemos opinar, de eso se trata la red.

En tu muro de Facebook, tú eres el rey: decides a quién aceptas o eliminas de tu dominio, publicas lo que quieres, controlas el derecho de admisión, manejas los ritmos, y aprovechas las ‘ofertas de temporada’ que constantemente existen… aunque afirmes puras pendejadas.

Debes aprovechar que ahora está de moda hablar mal de grandes personalidades para convertirte en el centro de atención por unos días. No importa que se trate de un músico, escritor, artista, deportista. Lo importante es que sea realmente importante para que tus ‘afirmaciones’ (mayoritariamente sin sentido o con pobreza argumental) logren un impacto y armen una polémica que convenientemente se desarrollará en tu muro.

Por ejemplo, afirmar que determinados autores están sobrevalorados basándote, más que en hechos, en tu afán de protagonismo, sin argumentaciones bien intencionadas, es equivalente a lo que hacían los nazis cuando quemaban libros. Es más valido y constructivo señalar que dichas afirmaciones las realizas a título personal, basadas en tales o cuales detalles. Pero bueno, ¿a quién le importa eso? Nosotros estamos por la popularidad, así que vale la pena probar.

Otra opción actual es sobrecargar nuestros adjetivos acerca de las cosas que nos gustan, exagerando sus virtudes o defectos. ‘Esa banda es fabulosa, ese músico es una leyenda, ese músico es un tronco’… expresiones como estas abundan en el Face, pero poquísimas veces son ciertas aunque, repito, ¿a quién afecta esto?

No importa que usemos, por ejemplo, la afirmación de que fulanito de tal es una leyenda de la música. Leyenda se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, por lo que el calificativo tiende (de por sí) a ser malinterpretado, y si además le damos un mal uso, atrofiamos por completo el concepto, y un músico regular podría ser acreedor a ese beneficioso concepto.

– ¿Tu tío toca en una banda, ¿no?

– Sí, es una leyenda.

– ¡Pero si apenas tiene tocando un año!

Qué excelente sería que diéramos calificativos más reales en nuestras expresiones… pero eso no es cool. La cosa es convertirnos en x’la influencers del Facebook para, cuando lo dominemos, pasar a Twitter, Instagram y los que salgan.

La última y más atractiva opción en Facebook es que puedes limpiar tu imagen publicando cosas muy distintas a las que realmente te definen como persona. Por ejemplo, compartir todos los días mensajes de unión familiar, religiosas o de superación personal, integración, paz, tolerancia, fe… aunque seas un acosador sexual y abusador de mujeres (o de personas, en general).

Afirmar que ya tuviste ‘algún tipo de relación’ con determinada persona, despertando la curiosidad de los demás para visitar el muro de la señalada, con la ‘certeza’ de que ya formó parte de tu colección de conquistas. Claro, todas las elegidas serán atractivas, populares e interesantes, imposibles para ti; pero quizá, si alguna ingenua que vea tu publicación te cree, puedas algún día saber lo que es un beso.

Hay muchas más pero, la verdad, ahora ya me dio flojera explicártelas. Ni siquiera sé si te interesa todo esto que te digo…

Es más, ¿sabes qué? ¡Al diablo contigo!

Atentamente

Max Power

P.d. No es mi verdadero nombre, ¿pero a quién le importa?

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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