El Cósmico Eremita

By on junio 15, 2017

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III

El Cósmico Eremita

 Bajo un silencio gótico de rosas y de estrellas,

mi espíritu astronauta se aleja de la tierra;

y vuela por el cosmos distancias infinitas,

en busca de verdades y actitudes distintas

donde el amor de Orbe,

tenga fuertes raíces

que florezcan en roble,

para nunca morirse;

voy buscando en distantes, azules lejanías,

la dispersa semilla de las ideologías,

unir la media luna junto a la cruz de Cristo,

las barras con estrellas, junto a la hoz y el martillo;

y convertir las lágrimas de todo el Universo

en una gran voluta de nubes o de incienso.

 

Entonces, claramente, por entrega completa

me siento ciudadano de mi añejo planeta,

y como embajador voy visitando estrellas

y buscando amistades con virus y bacterias,

por mares procelosos y arenas del desierto

en quemantes veranos y punzantes inviernos,

con silencios augustos, o barullos inmensos,

voy buscando victorias que no produzcan llanto

sino solo sonrisas o rumores de canto.

 

Al volver a la tierra observo en el camino

la sangre de los hombres formando un remolino;

si la maldad del hombre tantas inquinas junta,

con dolor en las sienes llega a mí la pregunta.

¿si mataron a Cristo, a Sócrates, Lumumba,

a Martin Luther King, no han de cavar mi tumba?

 

… Si lucho propagando fulgor de libertades

¿no he de esperar que el odio sus armas me dispare?

 

Y acude a mi memoria la Torre de Babel

hermanos traductores, ¿cuál es vuestro papel?

¿traducir las palabras con la frialdad del hielo?

¿no podréis algún día traducir sentimientos?

 

Y gritar por el hambre de mis hermanos mayas

si en el nombre de Cristo les tajaron las alas.

 

Y gritar por el hambre de mis hermanos chinos

con gritos pirotécnicos de color amarillo.

 

Y gritar por el hambre de mis hermanos negros

en un jazz melancólico, con antorchas de fuego.

 

Y gritar por el hambre de mis hermanos pobres

vivan donde vivan, con un grito salobre

que retumbe con ecos en todas las conciencias

para entonar, a coro, cantares de protesta.

 

Y gritar contra toda injusticia y maldad

Con una voz que tenga los estruendos del mar:

¡Que brille en el oriente el sol de la igualdad

que vivifique amores para la humanidad!

 

Como esto no sucede, mi amor se desespera,

y ante el terror posible de una atómica guerra,

bajo un silencio gótico de rosas y de estrellas

mi espíritu, astronauta, se aleja de la tierra…

Luis Ortiz Martínez

Continuará la próxima semana…

One Comment

  1. Alfonso Hiram García Acosta

    junio 18, 2017 at 8:54 am

    Este es uno de los hermosos poemas de nuestro compañero de letras de la generación universitaria de los años cincuenta. Publicar su obra en fascículos es el mejor homenaje que se le puede dar a este amigo y hermano masón que nos legó su talento poético.
    Que el Gran Arquitecto del Universo, te tenga a su diestra.
    Con un abrazo fraterno y el ósculo de paz.
    Alfonso Hiram García Acosta.

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