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Días de Guardar, Turismo Religioso y Ritos Políticos

By on abril 5, 2018

Editorial

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A no dudarlo, México es un país excepcional. Es bien diferente a cualquiera otro del universo. En nuestro planeta pueden equipararse regiones por sus aspectos geográficos. Además, puede hacerse en lo social y en el área de particularidades del género humano. Los mexicanos por múltiples razones no nos excluimos, pero nos clasificamos separadamente.

Aves migrantes y mariposas Monarca cruzan las fronteras sin necesidad de visas. Sus instintos les atraen a regiones específicas, así estén en otras latitudes. Algo similar ocurre entre nosotros.

Como núcleo del género humano, México reúne en sus raíces históricas culturas de otros continentes y algunos arriesgados o visionarios agregarían “de otras galaxias”.

Nuestras raíces religiosas datan de las culturas madre originarias unificadas en el actual mexicanismo que nos integra y caracteriza como cultura mestiza en América, con rasgos que fueron sumándose históricamente.

De ahí muy posiblemente surge nuestra raíz peregrina, la que movilizó de un sitio a otro a multitudes prehispánicas guiadas por dioses y creencias que los impulsaron a migrar y arraigarse en los sitios donde sus divinidades indicaban.

De ahí pueden hallarse referencias sobre el origen de peregrinajes que observamos aún ahora, aunque por motivos de otra índole: reposo, diversión, paseos, recorrido a sitios históricos, playas o espacios interesantes que, así sea transitoriamente, diluyen la carga de responsabilidades habituales.

Miles y miles de viajeros saturan medios de transporte aéreos y terrestres, playas, sitios históricos y lugares que llaman la atención a los viajeros nacionales, que se suman en esta época al turismo internacional que fluye todo el año.

Cierto es que hay raíces atávicas, mas a ellas se suman motivos de otra índole, no los religiosos que son usuales por estas semanas, sino políticos, dado que se cruzan las convocatorias sexenales, trianuales, nacional y locales para presentarse el próximo domingo 1° de julio a las casillas electorales, para votar y elegir a nuevos congresistas, titulares de poderes ejecutivos, alcaldes y concejales, etc.

Las representaciones religiosas han tomado las calles y espacios públicos.

Las manifestaciones políticas partidistas vienen haciendo lo mismo.

Fervor religioso, motivos políticos y costumbres arraigadas se unen en unos días de gran actividad y movimiento popular, favoreciendo la comercialización de cada evento por el volumen de gastos que se activa.

Solamente la religión cristiana y algunas otras disponen cuáles son días de guardar, de participación y respeto. Incluso el turismo religioso es, por ende, el único reconocido eclesialmente.

Las concentraciones para exaltar los nombres de políticos en campaña son equivalentes a las que se rememoran del “Domingo de Ramos”. “Vivan los salvadores de la patria”, “Vivan nuestros líderes”, “Arriba nuestro partido” y, al final, quienes serán los únicos crucificados de estas movilizaciones eventuales serán, como siempre, los votantes ilusos…

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