De la Obsesión a la Psicosis, psicoanálisis de la película “El Cisne Negro” (II)

By on octubre 5, 2017

De la Obsesión a la Psicosis, psicoanálisis de la película “El Cisne Negro”

Segunda Parte

[El presente trabajo fue expuesto en las Primeras Jornadas Académicas de Cine, durante el evento de “Piensa Cine”, llevado al cabo el 22 de septiembre en las instalaciones del Edificio Central de la Universidad Autónoma de Yucatán. El artículo fue seleccionado junto con otras ponencias a nivel nacional.]

El Superyó de Nina

En la cinta, cuando Nina interpreta al Cisne Blanco, claramente es la representación de la pureza, de lo perfecto, la represión de las pulsiones sexuales.

En la cinta, cuando Nina interpreta al Cisne Blanco, claramente es la representación de la pureza, de lo perfecto, la represión de las pulsiones sexuales.

El sentido del deber es claramente simbolizado por Nina en caracterización del Cisne Blanco, puro, perfecto y represor de las pulsiones sexuales. Como agentes externos tenemos a Erica, la madre de Nina, Beth y Thomas.

La autoestima de la protagonista gira en torno del éxito y reconocimiento que tiene como bailarina. En la historia no aparece el padre de Nina, pero ésta se enamora y percibe como autoridad a Thomas, el director de la compañía.

Como mencionamos con anterioridad, el Superyo es el heredero del complejo de Edipo, que en la cinta se encuentra trasparentemente reflejado en la rivalidad que siente Nina con Beth y Lily, ante la posibilidad de compartir o perder la atención y admiración de Thomas (reedición edípica).

Una escena fundamental es cuando Nina es anunciada como reemplazo de Beth, quien se ofende y la llama “puta”, insinuando que obtiene el papel por realizar favores sexuales. Después de esta escena, Beth tiene un accidente y Nina siente una culpa inconsciente, de carácter edípico, por el odio a Beth.

La muerte de Beth (Winona Ryder) ocasiona en Nina un sentimiento de culpa (de carácter edípico), aun cuando aquella le había insultado.

La muerte de Beth (Winona Ryder) ocasiona en Nina un sentimiento de culpa (de carácter edípico), aun cuando aquella le había insultado.

Beth es otra manifestación maternal inconsciente. Melanie Klein (1978), uno de los pilares del Psicoanálisis, aporta los conceptos del “Pecho bueno-Pecho Malo” donde expone que, ante un afecto ambivalente, el niño tiende a escindir la figura materna. En este caso, Nina percibe a una madre protectora que la atiende y alimenta (Pecho bueno), contra una madre exigente, castrante y agresiva (Pecho malo). En la película ambas concepciones maternales navegan entre Erica y Beth. Esta teoría es respaldada por aportes de la misma Melanie Klein en su obra Notas acerca de algunos mecanismos esquizofrénicos, donde afirma que no puede llevarse a cabo la disociación del YO sin que al mismo tiempo no se produzca una disociación del objeto (Figuras parentales).

El personaje de la madre de Nina navega entre un ser protector (Pecho bueno) y una madre exigente, castrante y agresiva (Pecho malo).

El personaje de la madre de Nina navega entre un ser protector (Pecho bueno) y una madre exigente, castrante y agresiva (Pecho malo).

La disociación (Psicosis), junto con la identificación proyectiva de la que hablamos antes, son de los mecanismos de defensa más primitivos y surgen cuando las fuerzas pulsionales destructivas son muy intensas y no pueden ser suficientemente contrarrestradas por las experiencias buenas y satisfactorias del objeto externo, apareciendo la ansiedad de muerte (Thánatos) y viéndose obligado el YO a la disociación de una forma muy masiva e incontrolada. En la parte final, la exigencia del Superyó de Nina no puede contrarrestar los impulsos sexuales y de muerte, terminando por quitarse la vida durante un cuadro psicótico. (Coderch, 1995 p.161)

La culpa, función neurótica correspondiente al severo Superyó, aparece en varios momentos de la película:

Cuando Nina sale del baño tras ser elegida como Reina cisne y lee en el espejo la palabra prostituta, escrita con lápiz labial (posiblemente escrito por ella). Esto es debido a que besa al director Thomas en un intento de seducción para hacerlo cambiar de opinión en el casting.

La culpa, como función neurótica correspondiente a Superyó, aparece en varios momentos de la cinta, como cuando Nina sale del baño y encuentra escrita la palabra “prostituta”, ya que antes había besado al director de la obra.

La culpa, como función neurótica correspondiente a Superyó, aparece en varios momentos de la cinta, como cuando Nina sale del baño y encuentra escrita la palabra “prostituta”, ya que antes había besado al director de la obra.

Cortarse las uñas y auto lacerarse.  La agresión y el castigo es otra característica del Superyó, donde el director de la cinta sabiamente maneja un sinnúmero de simbolismos. Las escenas posteriores a un acto masturbatorio, o eventos que generan ansiedad, están ligadas al trastorno de excoriación (Rascado compulsivo) que padece Nina. Las escenas de masturbación siempre son frustradas tanto por la intromisión de Érica, como por la misma Nina.

Nina no soporta tener errores, es una personalidad egocéntrica y obsesiva que al final deriva en una psicosis.

Nina no soporta tener errores, es una personalidad egocéntrica y obsesiva que al final deriva en una psicosis.

Freud (1900), en su icónica obra La interpretación de los sueños, atribuye a las conductas compulsivas, como rascarse, un simbolismo masturbatorio, y a “cortar las uñas” como una castración. La manifestación máxima del castigo hacia la masturbación aparece cuando Nina se lastima las manos con la tijera durante una alucinación. Durante la película también existen otros momentos donde se laceran las manos (Culpabilidad por la masturbación).

Otros simbolismos de carácter edípico que se encuentran en la cinta que reflejan la transición y deseos de Nina, son el robo de algunos objetos de Beth, como los aretes, la lima de uñas, el lápiz labial y el esmalte.

El carácter Obsesivo de Nina

El guion magistralmente elaborado nos muestra personajes claros y delimitados. Nina tiene una personalidad obsesiva que culmina en psicosis, egocéntrica, pues no soporta tener errores.

Nina padece un trastorno de excoriación (rascado compulsivo) que suele asociarse con sentimientos de culpa.

Nina padece un trastorno de excoriación (rascado compulsivo) que suele asociarse con sentimientos de culpa.

Para Salles (1992), el estudio del desarrollo de la personalidad implica el entendimiento de las estructuras mentales y sus funciones a partir de su proceso de formación, según la hipótesis genética que contiene las características que resultan de la fijación de las etapas de desarrollo psicosexual.

En la segunda etapa, llamada anal, se empieza a disolver la unidad simbiótica con la madre si ésta así lo permite, tal disolución en la etapa edípica donde el padre entra como un tercero, y desarrolla el contacto social. En el caso de Nina, es notoria la dependencia con la madre. En la etapa oral, el niño se da cuenta de que puede gratificar a sus padres, construye su autonomía y pueden surgir dos variantes: la retentiva (masoquista) y la expulsiva (agresiva).

Obediencia Vs. desafío

Nina vive constantemente entre el miedo y la ira como resultado de no saber si ser buena o ser mala; se somete por miedo a la pérdida de afecto y reprime la ira, que al final florece.

Nina vive constantemente entre el miedo y la ira como resultado de no saber si ser buena o ser mala; se somete por miedo a la pérdida de afecto y reprime la ira, que al final florece.

La familia del obsesivo se caracteriza por una madre rígida y compulsiva que exige que el niño se doblegue ante sus deseos, especialmente a sus deseos de limpieza y orden, perfección. La obsesión de Nina por la perfección constituye parte de su personalidad, y podemos encontrar en su madre las características antes mencionadas. Los padres de un obsesivo buscarán coartar las tendencias impulsivas del niño y éste vive en constante lucha con los padres por la censura de sus impulsos, y si no obedece perderá el amor de los mismos. (Freud, 1981)

Cisne blanco o Cisne negro

En Nina habita la duda constante de si debe ser buena o debe ser mala. Esta dualidad la lleva a fluctuar entre miedo e ira. Teme perder el afecto y por eso se somete, reprimiendo la ira que saldrá inevitablemente contra sí misma y las personas que ama.

Esto se ve plasmado en la escena del festejo por haber obtenido el papel de la Reina cisne: su madre le compra un pastel y Nina no quiere comer una porción tan grande como la que le sirve. Ante esto, la madre de Nina amenaza con tirarlo a la basura, sin darle la oportunidad de una negociación o una válida negativa (el alimento a nivel inconsciente simboliza el afecto); con tal de no ver enojada a su madre, Nina cede y come. La persona obsesiva internaliza a sus padres como jueces, y por lo tanto reacciona defensivamente ante la crítica, y por lo tanto es tremendamente desconfiado.

El trágico, pero liberador final

Al transcurrir la cinta, Nina alucina cada vez más: se ve con plumas negras saliendo de sus heridas; se está convirtiendo sin saberlo en el “cisne negro”, con todo lo que eso representa.

Al transcurrir la cinta, Nina alucina cada vez más: se ve con plumas negras saliendo de sus heridas; se está convirtiendo sin saberlo en el “cisne negro”, con todo lo que eso representa.

Nina empieza a alucinar cada vez, observa como se le rompen las piernas, figuras monstruosas y plumas negras saliendo de las heridas de la espalda. Se está convirtiendo en el Cisne Negro, lo que implica que sus impulsos agresivos y sexuales están tomando el control. Lastima a su madre y exige su privacidad, pierde el conocimiento, y cuando despierta se da cuenta que se le ha hecho tarde para su gran debut; se rebela ante la insistencia de su madre por no asistir, así como la confrontación al director para que Lily no ocupe su lugar. El aspecto positivo de esta escena es que vemos a Nina tomando su autonomía pero, al ser tan frágil, su estabilidad se rompe cuando cae por error mientras interpreta al Cisne Blanco en el primer acto.

Ante la culpabilidad, vuelven las alucinaciones y el simbolismo de la pugna entre las dos partes de su personalidad. En su psicosis, asesina a Lily; ya sin competencia, se vuelve a empoderar y realiza una sublime interpretación del cisne negro, desbordando seguridad y sensualidad. En su alucinación sobre el escenario, las plumas de sus heridas se vuelven alas. ¿Qué mayor símbolo de autonomía y libertad que unas alas? El principio de realidad vuelve, y se da cuenta que a quien lastimó en realidad fue a sí misma, como si el único momento de autonomía y rebelión fuera castigado con la muerte.

En la escena final, donde Nina está a punto de terminar su performance con la muerte del cisne blanco, entre el público se observa a Érica, orgullosa y satisfecha por su actuación. Complacida, Nina cae entre ovaciones mientras el telón se cierra. Thomas se acerca, y de una manera afectuosa y paternal la felicita llamándola “mi pequeña princesa”, antiguo apodo de Beth. La redención llega, dándose la resolución inconsciente del complejo de Edipo y Nina, por fin en calma, agoniza y expresa de viva voz “fue perfecto”. Como en la historia, al igual que Odette, encuentra en la muerte la tan ansiada libertad.

Al final, y tras una delirante interpretación del Cisne Negro, Nina se libera, aunque esta liberación signifique renunciar a la vida misma.

Al final, y tras una delirante interpretación del Cisne Negro, Nina se libera, aunque esta liberación signifique renunciar a la vida misma.

“El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer”

Erich Fromm

Psicóloga Jimena del Carmen Barrera Báez. M.P.A

Facebook: Psicóloga Jimena Báez.

 

Bibliografía

Bowlby, J. (1979). The making and breaking of affectional bonds. London: Tavistock.

Coderch, J. (1995). La interpretación en psicoanálisis: fundamentos y teoría de la técnica. Barcelona: Herder.

Freud, S. (1900) La interpretación de los sueños. Madrid: Biblioteca Nueva.

Freud,S. (1978-1982) Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Gonzales Nuñez J. de J.,Rodríguez cortés, M. P.  (2002) Teoría y Técnica de la Psicoterapia Psicoanalítica. México: Plaza y Valdés Editores.

Klein, M. (1978) Obras completas. España: Paidos.

Salles, M. (1992). Manual de Psicoanálisis y psicoterapia de niños y adolescentes. México: Planeta Nociones.

Déjenos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>