De Guerra Florida a Debates Políticos

By on abril 26, 2018

Editorial

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La historia es maestra de la humanidad. Todos los países, en su devenir, construyen la parte que les corresponde inscribir en las páginas del tiempo. Así se escribe el futuro: paso a paso, hecho a hecho, suceso a suceso.

A gustarles o no, los gobernantes quedan registrados en esas páginas con sus aciertos, acciones, defectos, desempeño temporal y matices de sus períodos.

La parte sustancial permanece, y así ocurre actualmente en México, cuya población originaria fue diezmada por enfermedades traídas por los conquistadores, como también por costumbres guerreras otrora distintivas en anales históricos.

Los nuevos dioses y creencias, impuestos a sangre y fuego por los invasores españoles, trajeron consigo violencia importada de Europa con la cruz y la espada, y esa nueva fe incluyó en esos tiempos asesinatos rituales, ejemplarizantes de la nueva religión.

Las ofrendas a los dioses no eran nuevas entre las razas originarias. Los sacrificios de los perdedores cautivos de las “Guerras Floridas” incluían limitación en sus movimientos, previa a la simulación de lucha activa contra adversarios diestros y bien armados, esos sí con plenas facilidades para vencer al prisionero.

El fin ritual era conducir al peleador, que lógicamente perdía después de la simulación de lucha, hasta la piedra de sacrificio ritual donde, una vez atado, se le extraía el corazón como ofrenda a los dioses aztecas.

Esa era la culminación de las “guerras floridas”, cuyo fin era capturar prisioneros para sacrificar ante los dioses. Desde las alturas se arrojaban los cadáveres para que el pueblo dispusiera de ellos. Terrorífico, pero real, por lo que dicen los historiadores.

Estas reminiscencias acuden a la mente con el manejo de técnicas semejantes para acabar con los adversarios dentro de los manejos del sistema político imperante.

Las ancestrales “guerras floridas” se ven reflejadas, como antes, en un espacio reducido, conservando el mismo antiguo propósito de acabar entre varios con supuestos enemigos del sistema vigente, enemigos que representan un peligro para la subsistencia de vicios, latrocinios, corrupción e intereses creados a la sombra de ella.

Inmovilizar al adversario común para, entre todos los representantes de un sistema viciado, acabar con él, es el objetivo para evitar lo que ellos consideran un peligro para sus intereses políticos partidistas.

La historia se repite con actores y tiempos diferentes, aunque ahora no por ritos sangrientos, sino por los motivos de mantener intocable la prevalencia de un sistema cuestionado por sus abusos, corrupción, riquezas mal habidas, impunidad, etc.

La convocatoria a un debate de cuatro fuerzas representantes de intereses políticos y económicos afines, invitando a una víctima propiciatoria, ha sido la versión moderna en términos políticos la semana anterior.

La percepción generalizada es que, en esta moderna “guerra florida”, el cautivo propiciatorio para los dioses de un sistema viciado salió indemne.

No obstante, eso no habrá de influir en dos ocasiones futuras en las que se mantendrá la decisión de acabar con el intruso, en la moderna civilización de alianzas corruptas vigente en México. Aun habrá otras dos batallas contra el que consideran enemigo común.

La “Guerra Florida”, en versión actualizada, continúa como hace centenas de años.

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