Cuatro Apólogos y un Envío (II)

By on mayo 17, 2018

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II

EL LEÓN Y EL MARRANO

Caminando el león por su camino

encontróse una vez con el marrano;

y éste, con una luz en su destino,

a la vera siguió del soberano

Llegaron a un remanso cristalino

y en su espejo, el león miróse ufano;

mas por hábito el cerdo, o por mezquino,

los bajos fondos removió el villano.

Empañóse el cristal con lodo y cieno

y borróse la imagen que copiaba

mezclándose lo malo con lo bueno.

Pero al volver al fondo la inmundicia

tornó a lucir la imagen, como estaba,

en el claro cristal de la justicia.

Alfredo Aguilar Alfaro

Continuará la próxima semana…

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