Cómo debes reaccionar ante el ataque de un perro agresivo

By on noviembre 9, 2017

La mayoría de los perros son curiosos. Esta curiosidad puede convertirse en agresividad, ya sea por defender territorio, o como reacción defensiva a algo que consideren un ataque.

La mayoría de los perros son curiosos. Esta curiosidad puede convertirse en agresividad, ya sea por defender territorio, o como reacción defensiva a algo que consideren un ataque.

La mayoría de los perros son inofensivos, pero no todos son así. Es cierto que tienen un instinto y que, por más que pensemos conocerlo, en algún momento pueden tener una reacción agresiva, más si es un perro desconocido, del que no sabes su historia de vida ni como fue criado, por lo que es necesario tomar algunas medidas de prevención para evitar ser lastimado.

Signos que debes tomar en cuenta que denotan que puedes ser atacado

La mayoría de los perros no son agresivos, en lugar de ello son curiosos o defensivos con lo que perciben como su territorio. Por esta razón, para evitar un conflicto innecesario, es importante ser capaz de diferenciar si un perro solo está jugando o si en verdad está siendo agresivo. Si bien algunas razas han sido destacadas como particularmente violentas, todo perro de raza grande o mediana puede ser peligroso, así que no ignores los signos de alerta por creer que cierta raza es inofensiva o amigable. Observa si hay signos habituales de agresión (y de no agresión):

  • Los gruñidos, rugidos y el enseñar los dientes son muestras obvias de agresión y deben tratarse como tales.
  • Un perro furioso puede mostrar las partes blancas de sus ojos, en especial si normalmente no son visibles.
  • Las orejas estiradas hacia atrás son un signo notorio de agresión, mientras que las orejas caídas o elevadas normales suelen ser signos de la actitud indiferente de un perro.
  • Si el perro se te acerca con el cuerpo relajado y con una curva inclinada en la sección media de su cuerpo, es probable que no te vaya a atacar.
  • El cuerpo tenso, recto y rígido (cabeza, hombros y caderas alineados) podría indicar un perro que está siendo agresivo.
  • Una marcha a grandes zancadas puede significar que el perro es juguetón y está curioseando contigo. Una marcha firme y uniforme significa que el perro puede ser peligroso.
Si un perro gruñe, ladra, y además enseña los dientes, es una señal inequívoca de que se prepara a atacar y deben tomarse las precauciones pertinentes en consecuencia.

Si un perro gruñe, ladra, y además enseña los dientes, es una señal inequívoca de que se prepara a atacar y deben tomarse las precauciones pertinentes en consecuencia.

Procura evitarlo

Mantén la calma. Si te encuentras con un perro agresivo no grites; al pasar cerca, no mires directamente al can, pues ellos lo consideran como un reto, para evitar que te muerda tu mirada debe ser periférica. Recuerda que los perros perciben las emociones. Hay algo de cierto en el viejo refrán que dice que los perros y los otros animales pueden “olfatear el miedo”. Si te agitas y corres o gritas, puedes hacer que el perro se sienta más confiado cuando te ataque o, peor aún, puede considerarte una amenaza. Ninguna de estas situaciones es buena.

Ponte rígido. Si un perro se acerca lo mejor es quedarse inmóvil con las manos a los costados y con los puños cerrados. En la mayoría de los casos, el perro pierde el interés y se aleja si es ignorado. No agites los brazos ni patees; el perro puede percibir estas acciones como amenazantes. No hagas contacto visual, ya que esto también podría hacer que el perro se lance contra ti. Párate de costado al perro y mantenlo en tu visión periférica, en lugar de estar frente a él y hacer contacto visual. Esto le indicará al perro que no eres una amenaza. No abras tus manos y tus brazos extendiéndolos cuando vaya a morderte. Mantén tus dedos doblados formando puños, para evitar que te los muerda. El perro puede acercarse mucho, incluso olfatearte, sin llegar a morderte.

Ante un ataque inminente, no corras; hay que recordar que los perros provienen de una especia cazadora como lo es el lobo, y ponerte bruscamente en movimiento puede hacerte ver como una presa.

Ante un ataque inminente, no corras; hay que recordar que los perros provienen de una especia cazadora como lo es el lobo, y ponerte bruscamente en movimiento puede hacerte ver como una presa.

No trates de correr. Al ver que te mueves de manera asustada o violenta puede despertarse ese instinto cazador para perseguir y atrapar. Él podría perseguirte de forma enérgica, incluso si su intención inicial solo era jugar; no podrás correr más rápido que la mayoría de los perros. Incluso si estás en una bicicleta, muchos perros son capaces de atraparte.

Trata de distraer al perro con otro objeto. Si el perro amenaza, hay que ofrecerle otra cosa que pueda morder, como una mochila o una botella de agua. Arroja los objetos lejos de ti para que los persiga. Puedes llevar golosinas o juguetes cuando viajes a áreas en la que sepas que hay perros peligrosos. Si un perro furioso se te acerca, arroja tus golosinas o juguetes lejos de ti. El perro podría perseguirlos en lugar de a ti.

Hay que saber diferenciar entre actitudes agresivas y las que no lo son, incluso consideradas como juegos por parte de los canes.

Hay que saber diferenciar entre actitudes agresivas y las que no lo son, incluso consideradas como juegos por parte de los canes.

Si te está atacando

Enfrenta al perro. Con esto no estamos diciendo que le pegues, sino que utilices tu voz de mando para indicarle que se vaya hacia “atrás”. Usa una voz de mando fuerte, profunda y segura. Continúa evitando el contacto visual. El perro podría desanimarse o intimidarse e irse.

Defiéndete. Si el perro te muerde y tienes a la mano un palo o algún otro objeto puedes usarlo según sea necesario, ya que los ataques de perro pueden ser mortales. Si el perro empieza a morderte, debes defenderte. Golpea o patea al perro en la garganta, la nariz y en la parte posterior de la cabeza. Esto paralizará al perro y te dará tiempo para escapar. Puedes alzar la voz en este punto. Grita para pedir ayuda mientras respondas al ataque. Con suerte, otras personas te escucharán y acudirán a tu ayuda; sin embargo, evita gritar, ya que esto puede hacer que el perro intensifique su ataque. Si tienes un palo o alguna otra arma, puedes (y debes) usarlo para golpear al perro. Sin embargo, no golpees al perro en la parte superior de su cabeza, ya que la mayoría de los perros tienen cráneos muy gruesos y solo harás que el animal se enfurezca más. Lucha como si tu vida dependiera de ello, porque es así. Si bien es cierto que no debes lastimar a un perro innecesariamente, debes usar la fuerza según sea necesario si estás recibiendo un ataque severo.

Protege tu rostro, pecho y garganta. Las mordeduras en estas áreas del cuerpo pueden ser muy peligrosas, por lo que, si estás en el suelo, encoge tus rodillas y lleva tus manos, en forma de puño, hacia las orejas. Saca ventaja de tu peso. Usa todo tu peso corporal para resistir al animal, en especial para empujarlo hacia abajo con los puntos sólidos de tus rodillas o tus codos. Los perros son violentos cuando muerden, pero no pueden luchar, así que trata de adoptar una posición ventajosa con rapidez. Colócate sobre el animal y concentra tu fuerza en áreas como la garganta o las costillas mientras tienes cuidado de mantener tu rostro alejado del rango de sus garras y sus mordeduras. Si buscas una solución más compasiva y puedes emplearla, monta el lomo del perro con parte de tu peso corporal y aplica una presión hacia adelante en la parte posterior del cuello para inmovilizar al perro hasta que llegue la ayuda.

Nunca enfrentes al can de frente: mirarlo directamente puede considerarlo como un reto. Mejor usa la visión periférica y protege zonas como la cabeza, el pecho y el cuello.

Nunca enfrentes al can de frente: mirarlo directamente puede considerarlo como un reto. Mejor usa la visión periférica y protege zonas como la cabeza, el pecho y el cuello.

Si el perro dejó de atacar, aléjate de forma lenta, cuidadosa y sin gritar. Cuando el perro pierda interés en ti, deja el lugar del ataque lentamente retrocediendo sin realizar movimientos bruscos. Permanecer calmado e inmóvil puede ser un verdadero reto para tu valor en una situación estresante como esa, pero es lo mejor que puedes hacer, siempre y cuando el perro no te esté mordiendo.

Pide ayuda, acude con un médico. Trata toda herida que hayas sufrido. Si te mordieron, asegúrate de tratar toda herida de inmediato, ya que incluso las mordeduras menos severas pueden causar una infección. Realiza los procedimientos de primeros auxilios para tratar las mordeduras sufridas por el ataque de un perro:

  • Aplica una presión suave para detener un sangrado leve. Usa un paño limpio o una gasa esterilizada. Si el sangrado es grave, o si no se detiene después de varios minutos de aplicar presión, busca atención médica profesional.
  • Lava bien la herida. Usa agua tibia y jabón para limpiar la herida con cuidado.
  • Coloca vendaje en la herida. Usa una curita esterilizada (para los cortes muy pequeños) o vendajes esterilizados para las laceraciones más grandes.
  • Revisa de forma minuciosa para detectar signos de infección, incluidos enrojecimiento, calor, aumento de sensibilidad o secreción de pus. Acude a un doctor si surge alguno de esos síntomas.
  • Como medida preventiva, aplícate la vacuna contra la Rabia si no tienes forma de comprobar que el animal esté vacunado. Si no recibiste una inyección contra el tétano en los últimos 5 años, es probable que necesites tratamientos preventivos adicionales contra el tétano. En general, toda herida considerable causada por el ataque de un perro debe ser examinada por un profesional de la salud.
Todo ataque debe ser reportado a la autoridad para que tome cartas en el asunto y evitar que otras personas o animales sean atacados.

Todo ataque debe ser reportado a la autoridad para que tome cartas en el asunto y evitar que otras personas o animales sean atacados.

Levanta una denuncia contra el propietario del animal, para evitar que ataque a otros en la calle. Es importante determinar si un perro atacante tiene rabia o un historial de agresión. Llama a las autoridades inmediatamente después de sufrir el ataque de un perro, para evitar que el animal lastime a alguien más, y para que lo examinen para identificar si tiene enfermedades.

Si el perro que te atacó era un perro callejero, también podría atacar a otros. Retirarlo del área es la mejor forma de garantizar tu seguridad y la de los demás.

La mayoría de los ataques de perros son el resultado de un mal confinamiento del animal, un mal entrenamiento, o de la provocación. Lamentablemente, el mundo nunca estará libre de los malos dueños, que pueden ser más violentos que estos animales, así que lo mejor es estar preparado. El sentido común nos dice que no debemos irritar a ningún animal. Enséñales a los niños: “Nunca corras de un perro, sé un árbol o un tronco”, en caso de que alguna vez se encuentren con un perro agresivo. Si estás junto a un niño pequeño, o percibes que atacara a tu mascota, en especial si se cruzaron con un perro grande, puedes considerar necesario sujetar al niño o a tu mascota en tus brazos. Cuando lo sostengas, muévete lentamente. No mires al perro a los ojos, en especial cuando te agaches. Dile al niño que permanezca calmado y tranquilo, y que te mire.

Si estás con tu mascota o con niños, podría ser necesario sujetarlos en brazos y actuar cautelosamente hasta salir del alcance del posible perro atacante.

Si estás con tu mascota o con niños, podría ser necesario sujetarlos en brazos y actuar cautelosamente hasta salir del alcance del posible perro atacante.

Si estás montando bicicleta, bájate y mantén la bicicleta entre el perro y tú. Esto creará una barrera de protección. Si un perro te está atacando (no solo ladrando), usa la bicicleta como un arma para golpearlo. Sosteniendo la bicicleta del manillar (manubrio) y del asiento, gira la llanta para golpear al perro. No sueltes el mango; piensa que, si lo haces, perderás una valiosa herramienta defensiva.

Usa un aerosol de pimienta. Trata de rociarlo en la cara del perro pero, incluso si fallas, podría bastar con rociarlo cerca de su cara o en su cuerpo, ya que la nariz del perro es muy sensible. En este caso, repítelo una y otra vez si es necesario, hasta que el perro se detenga.

Los perros olfatean tu miedo, pero también tu determinación para defenderte, salvo que el perro sea muy agresivo (que tenga rabia, un historial de abuso o frustración, etc.).

Nunca le des la espalda al perro, siempre mantenlo vigilado, pero no lo mires directamente a los ojos. No trates de lucir más amenazador que él, ni de hacer movimientos bruscos. Mantén tus movimientos lentos y firmes. No te acerques al perro, ni te alejes de él, hasta que deje de mostrar signos de agresión.

Nunca irrites a un perro que está comiendo o cuidando a sus cachorros. Los perros son mucho más protectores durante esos momentos.

Evita sonreírle al perro. Puedes pensar que estás poniendo una cara amigable con una gran sonrisa que muestra tus dientes, pero un perro agresivo piensa que estás mostrándole los dientes para pelear.

Los perros que están encadenados, o atados a un objeto estático por largos periodos de tiempo, son más propensos a volverse agresivos, así que no estés en su rango de alcance.

En los casos de los perros cuyo dueño está cerca, la forma en la que manejas la situación después de calmar el ataque depende de ti. Si saliste lastimado, puedes adoptar acciones legales.

Asume que todos los perros desconocidos son una amenaza. La mejor regla en relación con los ataques de perros es hacer todo lo posible por evitarlos. Si ves a un perro que podría ser peligroso, manténte alejado.

Dra. Carmen Báez Ruiz

Email: drabaez1@hotmail.es

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