Autos en Cuba

By on mayo 24, 2019

Atisbando Cuba

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ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Una de las sorpresas que tiene Cuba a los visitantes que van por vez primera es la cantidad de automóviles de los años cuarenta al cincuenta, transitando como si tuvieran un solo año de servicio que, como Johnny Walker, continúan caminando.

Viajar a Cuba es como volver atrás en el tiempo 40 o 50 años, pero automovilísticamente hablando es retroceder más de medio siglo. El país caribeño cuenta, por suerte o por desgracia, con uno de los parques automovilísticos más antiguos del mundo, digno de ver para los que viajamos allí como turistas, pero demasiado vetusto, contaminante e inseguro para los que viven allí.

Los coches en Cuba circulan con un ritmo de frenesí por todas las calles y avenidas de La Habana y el resto del país, viejos motores que siguen funcionando con el ingenio de un pueblo que fabrica sus propias refacciones y unos chapisteros –hojalateros– que hacen milagros para conservarlos para presentaciones de feria y carpeta roja.

Me llegó información de TodoCuba, sobre los talleres que operan por cuenta propia y organizan la Feria Automovilística en Cuba. Su principal organizador es el Club de Amigos del Motor.

La primera se hizo el viernes 9 de septiembre de 2016. En ella se dieron cita unos 15 talleres que operan en Cuba por cuenta propia. La feria se hizo en el Balneario Universitario del municipio Playa. En esta feria automovilística se pudo apreciar todo lo que hacen los trabajadores por cuenta propia y los diferentes servicios que se prestan.

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Talleres dedicados a servicios de audio, de alarmas, de luces, y de otras especialidades; pero, al final, todos ellos especializados en la parte automovilística cubana. Los diferentes talleres que participaron en esta primera feria automovilística también tuvieron la oportunidad de exhibir los diferentes autos que poseen. De igual forma, pudieron exhibir las diferentes piezas que pueden estar disponibles y que son necesarias para realizar las reparaciones de cualquier tipo de carro en Cuba, no importa cuán viejo o antiguo sea.

Durante esta feria, también se hizo el lanzamiento de una de las revistas que circulan en Cuba llamada “Excelencias del Motor”, cuya edición N° 62 da a conocer todo lo relacionado con los carros y el área automovilística que acontece en Cuba, y también se tocan algunos aspectos internacionales.

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La feria sirvió para expandir y dar a conocer la parte comercial de los automóviles en Cuba y para dar a conocer los diferentes talleres y personas que operan en la reparación de vehículos y de las diferentes piezas de las cuales disponen para mantenerlos a tono. Durante esta feria no solo se pudo ver los diferentes talleres, carros y piezas, pues también se pudo disfrutar de algunas presentaciones artísticas, rifas, gastronomía, algunos deportes extremos y uno que otro desfile.

La feria que han organizado los que trabajan por cuenta propia permite dar a conocer y promocionar los servicios que en esta materia se realizan en la isla; y además proyecta la creatividad y las actividades culturales en Cuba”.

Por mis numerosos viajes a Cuba –salía de Mérida y, posteriormente, de Cancún–, mi arribo siempre era el Aeropuerto “José Martí”, de La Habana. Después de pasar Aduana y Migración, y un servicio médico que te toma la presión arterial y te da la bienvenida a su país, tocaba enfrentarse al parque automovilístico. Para el neófito, siempre es impactante, automovilísticamente hablando, ver cientos de coches viejos de factura norteamericana, esperando viajeros de diversas nacionalidades para transportarlos a sus hoteles o reservas particulares.

Por lo regular, me esperaban en el aeropuerto el Lic. Humberto Rodríguez Manso o Juan Carlos Domecq, que tenía un viejo Moscovich que le dio el estado por su destacada vida deportiva en la selección de basquetbol durante 12 años, y por ser Deportista del Año en cuatro ocasiones. Su coche había que calentarlo bastante tiempo, pues era para bajas temperaturas en la URSS –ahora Rusia–; su aspecto era muy parecido al Seat 1240.

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En este automóvil Moscovich. manejado por Juan Carlos Domecq o su hijo Carlitos, el asiento delantero lo corrieron hasta topar con el asiento trasero, pues ambos miden 1.97 m. Con ellos paseamos La Habana, o me llevaban a mis compromisos culturales en la ciudad, algún domingo al Parque Lenin o a visitar a Leila Gómez Lubián, a Varadero y, desde luego, ellos me recibían en el aeropuerto de Boyeros. El vehículo se guardaba en el estacionamiento subterráneo de la casa en Paseo y 15 del Vedado.

Para significar la historia Moscovich, en ruso, quiere decir “Moscovita”. Inició su producción en la crisis económica de 1929, y en uno de mis viajes en 1991 ya estaba el auto en casa de mis amigos, por lo cual este año cumple 28 años de uso cotidiano con ellos.

Para despedida, los cubanos ponen tres filas de conos naranja para jugar carreras de coches en arrancones de 200 metros, muy concurridos en caminos blancos, ante la algarabía que como ellos dicen: “es un arroz con mango”.

Moscovich, bien conservado con más de 20 años. Archivo AHGA.

Moscovich, bien conservado con más de 20 años. Archivo AHGA.

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Fuentes

https://www.todocuba.org/lo-que-puedes-ver-en-cuba-una-feria-automovilistica/

Archivo AHGA

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