Arte y Cultura en Playa del Carmen

By on mayo 24, 2019

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ENTRE EL BAILE URBANO Y LOS VOLADORES DE PAPANTLA

edgar rodríguez cimé

Al contrario de Cancún, donde está “pintada la raya” entre el turismo suntuoso de la zona hotelera y la miseria laboral de la colonia popular José López Portillo, en Playa del Carmen conviven mayas, mejicanos y el turismo reventado y mochilero de todo el mundo, lo cual me correspondió comprobar en torno a la Quinta Avenida (no de Nueva York) y la Calle 8 (tampoco de Miami), llamadas así por su semejanza fiestera con las mencionadas.

Existen sitios culturales como el Museo de Frida o la Gastón Charo Gallery, creada por el artista Gastón Charo, que agrupa a cerca de cuarenta pintores contemporáneos de Playa del Carmen y lugares anexos, donde uno puede admirar obras del propio dueño, así como de otros pinceles con estilos diversos –realismo, cubismo, impresionismo, puntillismo o émulos del gran José Guadalupe Posada: Dálfora / Alex / Labrada / Eloísa Charo / Laura Morales / Leiva–, y hasta creadores visuales mayas como Marco Pat.

Además, la ciudad sirve de tela para artistas del grafiti callejero tanto ilegal –columnas de los puentes vehiculares o peatonales– como legal cuyos dueños, muchas veces extranjeros, los contratan para llenar de arte urbano los grandes muros de sus locales comerciales, como el bello mural ecológico, con fauna marina, de un super mercado enfrente de la estación de autobuses, o una Frida cubierta de flores de tutti frutti en un restaurant de la calle 8 por Quinta Avenida, obras de uno de sus mejores exponentes: Senkoe, así como otro con mucha presencia: Dak Pak (con sus rostros de anciano).

Caminando sobre la cosmopolita Quinta Avenida entre albinos, rubios, blancos, asiáticos, negros, latinos y gente de los pueblos originarios de medio Méjico, descubrimos una muestra del mejor “break dance”, danza urbana de la cultura hip hop creada entre gente de color del sur empobrecido de Nueva York en los años 70 del siglo XX, ejecutada visceralmente por un colectivo de bailarines que le sacaba brillo al pavimento.

En una notoria exposición de ritmo, elasticidad, fuerza física, resistencia y malabares urbanos, jóvenes de diferentes estados del Méjico multiétnico aprovechaban el pegajoso ritmo expulsado de la grabadora de mil batallas: The Playa Breakers, para moverse, saltar, dar volteretas, girar en el piso y hasta “brincar la soga”, cual saltimbanquis, sin equivocarse, en un ejercicio extenuante que parecía no agotarlos, para ganarse unas monedas ante la admiración de mejicanos y extranjeros.

Al contrario de Mérida, donde se imponen los criterios estéticos racistas liderando las esculturas públicas de la ciudad, uno puede, y debe, admirar el colosal monumento a la Cultura Maya en el mismo Parque Municipal, dedicado, como dice la placa respectiva, “a nuestros antiguos abuelos mayas”: El cierre del ciclo de la Cuenta Larga, del escultor Arturo Tavárez, autor de otras obras también a la vista de todos.

Como parte de las esculturas públicas, sobresalen héroes nacionales e internacionales como mi General Emiliano zapata, jefe supremo del Ejército del Sur en la Revolución Mejicana de 1910-1917 (es estandarte en luchas campesinas de otros continentes como Europa o África), quien se encuentra sentado en una banca, donde medio mundo se toma la foto con él para presumir al llegar a sus países. Mi comandante revolucionario Fidel Castro también está a la entrada de una tienda de tabaco cubano, promoviéndolo.

Entre las esculturas públicas también figuran unos Caballos Salvajes de metal de hojalata que decoran artísticamente el frente del restaurant Los Rancheros, que cabalgan sobre el techo de éste, mientras otro grupo de Caballos Salvajes, a medio cuerpo, sale de uno de los costados del local con comida mejicana.

Por si hiciera falta una muestra del arte conceptual contemporáneo en la Quinta, existe una reproducción del famoso “Vochol”, Volkswagen deconstruido estéticamente con 2 millones 277 mil chaquiras artísticas del pueblo wixarica, comúnmente conocido como “huichol”, en la famosa Bienal de Arte Contemporáneo de Venecia, uno de los de mayor prestigio en el mundo.

A punto de abandonar el Parque Municipal, después de descansar de tanta caminata, tuvimos la suerte de presenciar una muestra de los famosos Voladores de Papantla, de Veracruz, con gente de esa propia comunidad vestida a la usanza, que nos dio una demostración de ese ritual religioso que se remonta al periodo preclásico de la cultura mesoamericana.

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

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