Adictos sin drogas – Adicciones comportamentales

By on enero 11, 2018

“Podemos abandonarlo todo menos las obsesiones”

Una persona puede hacerse adicta prácticamente a todo lo que le produzca placer.

Una persona puede hacerse adicta prácticamente a todo lo que le produzca placer.

Las adicciones comportamentales o adicciones sin drogas como al Sexo, al juego, a las redes sociales, a las compras compulsivas, a comer, entre otras, suelen ser frecuentes en pacientes que sufren trastornos mentales, rasgos de personalidad disfuncionales, o cuadros depresivos, produciéndose en ellos lo que se conoce como patología dual, o enfermedad que cursa de forma simultánea o secuencial con un trastorno adictivo (con o sin drogas) y otro mental, y cuya prevalencia es superior al 50%, según los expertos reunidos en las II Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual, organizadas por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, España.

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Se suele relacionar a la persona adicta con aquella que presenta únicamente una dependencia a medicamentos o drogas ilegales, pero se ha comprobado que la zona del cerebro que se activa y lo que engancha a la persona al juego, o al sexo, es la corteza orbitofrontal, y es la misma que se activa con las adicciones a sustancias.

No hablamos de conductas, ni de hábitos más o menos saludables, sino de enfermedades. La comunidad científica internacional ha establecido claramente que toda enfermedad mental es una enfermedad cerebral, y que toda conducta adictiva es una enfermedad cerebral.

Nuestro cerebro está constituido para sobrevivir; tenemos circuitos en el cerebro configurados para la supervivencia, para buscar las cosas indispensables para sobrevivir como agua, comida o sexo. Esos circuitos cerebrales que nos ayudan a cubrir las necesidades básicas y nos han permitido sobrevivir como individuos y como especie pueden ser, por distintos motivos, disfuncionales en algunos momentos. Y esa disfuncionalidad nos puede abocar a conductas adictivas que tienen un impacto negativo en nuestra vida.

Un artículo publicado en la revista Nature en abril de este año señalaba que menos del 10% de las personas expuestas a situaciones o sustancias adictivas desarrollará una conducta adictiva.

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Es difícil para los pacientes referir ese tipo de conductas, y un gran porcentaje de ellos oculta que está consumiendo sustancias adictivas, y si hablamos de comportamientos como puede ser la adicción al sexo, o la cleptomanía, eso produce una enorme vergüenza, porque la sociedad lo ve como un vicio, en vez de considerar que la persona afectada tiene una enfermedad.

Adicción a la tecnología y la clave de su éxito

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Las personas podemos volvernos adictos a casi cualquier cosa porque buscamos la homeostasis, es decir, mantener una condición interna estable interactuando con el entorno a través de los castigos y recompensas que ofrece el ambiente.

Las recompensas o reforzadores (un dulce, el sueldo mensual) producen placer y esto hará que la conducta que se ejecutó para obtenerlos se incremente.

Todo el mundo recordará de su niñez el clásico ‘Si haces la tarea puedes ver la televisión”. Hoy son los diseñadores de productos tecnológicos quienes se aprovechan de esto y realizan un reforzamiento usando los dispositivos electrónicos.

Existen reforzadores de muchos tipos: primarios son aquellos en los que su valor es intrínseco y están relacionados con funciones básicas como la comida, el sexo, beber; otros son secundarios, están relacionados con la historia de cada individuo; y además tenemos los generalizados, que permiten el acceso a otros reforzadores como los puntos, las fichas o el dinero, es decir, son intercambiables por otros.

Su naturaleza puede ser tangible con objetos físicos, o de actividad –donde te permiten ejecutar alguna actividad placentera–, o social –donde el valor reforzador reside en otros individuos a través de alabanzas, elogios, sonrisas, etc.

Cada vez que se checa el celular, los diseñadores ya se han ocupado de que ahí estén los reforzadores en la barra de notificaciones: a un amigo suyo le gusta su última actualización de Facebook, dos personas han hecho favorito su último tuit, tres amigos saludan por WhatsApp y una aplicación le informa que tiene disponible un nuevo descuento. El ser humano se engancha respondiendo al estímulo (social, en este caso).

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El reconocimiento social y el sentido de pertenencia son características que los adolescentes buscan como tarea de desarrollo que, junto con el desequilibrio hormonal propio de la edad, los hace vulnerables para construir adicciones. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, alrededor de 52 % de los usuarios de Internet en el planeta padece algún tipo de conducta adictiva relacionada al uso de dispositivos tecnológicos o a los hábitos de uso de Internet y redes sociales.

En México, la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) estima que 2 % de la población entre 11 y 18 años es adicta a la tecnología. “Es una cifra relativamente baja al compararla con otros países como Estados Unidos, en donde la proporción puede llegar al 40 %, o Taiwán, donde el 80 % de los jóvenes presenta esta adicción; pero, aun así, es un porcentaje que debe preocupar ya que hace apenas dos años era de 0.5 %,” explica Delia Hinojosa, presidenta de la APM.

Los síntomas de una adicción son básicamente aplicables a cualquier tipo (Comida, videojuegos, sexo). Como ejemplo, se enlistan algunas características que sirven para detectar la adicción a las redes sociales, proporcionadas por la Bergen Facebook Adiction Scale:

  1. Pasar mucho tiempo pensando en las redes sociales como Facebook
  2. Sentir una necesidad de utilizar la red social en todo momento
  3. Utiliza la red social para olvidarse de los problemas personales o laborales
  4. Fracasar en el intento de reducir el uso de la red social
  5. Sentir inquietud y ansiedad para usar la red social, sobre todo cuando está prohibido
  6. Impactos negativos en la vida laboral, estudiantil o personal por utilizar las redes sociales

Eliminar los estigmas y reconocer que un comportamiento adictivo puede presentarse con, o sin, drogas, hará más fácil la detección y el tratamiento adecuado. Las adicciones sirven para ocultar problemas emocionales fuertes que necesitan ser atendidos para vivir y sentirse mejor.

Si reconoces alguno de los síntomas descritos no dudes en pedir ayuda.

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Facebook de contacto: Psicóloga Jimena Báez

Psicología Clínica

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