Relatos de la Aparición de la X’Tabay

By on abril 5, 2018

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LXIV

RELATOS DE LA APARICIÓN DE LA X’TABAY

En la segunda o tercera década de este siglo, en los años de 1939 existió esporádicamente la aparición de la X’tabay, que es una mujer de larga cabellera que salía por las noches a la vera de los caminos, a la espera de algún hombre viajero, o también aprovechaba si aquel se encontraba bajo los efectos del alcohol.

En una ocasión, uno de los jóvenes vecinos de esta hacienda venía de retorno después de un baile en el vecino pueblo de Ixil, que dista solo tres kilómetros de esta comunidad. Sus acompañantes se habían adelantado, el pobre muchacho se descuidó y se quedó a tomar algunas copas, y venía atrás muy solito.

A la entrada de la hacienda existen unas enormes matas de Ceibo, pues el amo de la misma, para tener un bonito ornato y un atractivo aspecto el cementerio, mandó plantar en frente varias matas de ceibo desde hace muchos años, que actualmente siguen viviendo y sus coposas ramas dan bonita sombra.

En efecto, aquel joven venía contento cuando de repente, según nos contó, llegando junto a la primera mata de ceibo vio que se levantaba una linda mujer, idéntica a su joven esposa, y que le decía que salió a buscarlo para ayudarlo a llegar hasta su casa. Al principio, las dulces palabras de la mujer le inspiraron unas inquietudes, pues él se dejaba llevar en dirección a su casa; cuando, al darse cuenta, lo estaban llevando en otra dirección por un camino cubierto de malezas.

La X´tabay, convertida en una elegante mujer, muy parecida a la esposa, insistía en llevar a su víctima a una antigua huerta de la hacienda. En ese momento empezó a sentir un fétido olor de hojas de la guía de calabazo, que provenía de su mal aliento.

A pesar de los humos del alcohol, sin embargo, trató de reaccionar y reconociendo otra extraña mujer, al instante empezó a sentir miedo y comenzó a lanzar gritos lastimosos pidiendo auxilio, diciendo que una mujer lo estaba jalando hacia sus brazos.

Algunos vecinos que vivían en ese rumbo salieron a ver que sucedía y corrieron hasta el lugar a prestarle auxilio y enseguida le dieron alcance. Estos, al llegar al sitio, lo encontraron más dominado y sin aliento, por las copas, o por el fluido maligno, pues las personas fueron testigos de todos los hechos ocurridos, en una antigua huerta en la que, hace muchos años, yace una cueva y, junto a ella, una enorme e inmensa mata de nopal Tza-Can, Colmillo de víbora de cascabel.

Venancio Narváez Ek

Continuará la próxima semana…

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